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Detrás ese caminar tranquilo, pasivo y pensante, de esa sonrisa cómplice con sus dirigidos y susindicaciones elegantes en la línea de cal, el francés Zinedine Zidane esconde un carácter fuerte. Es un ganador nato. Un hombre destinado al éxito en el fútbol y el Real Madrid sigue disfrutándolo. Zizou es la pieza clave de la obtención de la novena, la décima y undécima Champions League en la historia del club blanco.

Como jugador, tras brillar en la Juventus, fichó por el Real Madrid en julio de 2001. Llegó con la espalda cargada de títulos: había ganado la Liga y la Supercopa en Italia y, por sobre todas las cosas, era campeón del mundo y de la Eurocopa con la selección de Francia.

Llegó para integrar el equipo de ‘Los Galácticos’, con Figo, Roberto Carlos, Beckham, Ronaldo y una plantilla repleta de estrellas. En la temporada 2001-2002, su primera como madridista, se ganó a la afición con cada amague, control, freno y asistencia. Pero el vínculo amoroso se selló con su memorable gol en la final de la Liga de Campeones ante el Bayer Leverkusen en Glasgow.

 

En el cierre del primer tiempo de aquel partido, Zidane conectó con una volea estéticamente perfecta un centro de Roberto Carlos y anotó el gol del triunfo para el Real Madrid. Fue el 2-1 tras la apertura del marcador de Raúl y el empate parcial anotado por Lucio. Aquella noche el francés se vistió de ídolo y, desde entonces, fue ovacionado por el Santiago Bernabéu hasta que decidió retirarse del fútbol.

Siguió ligado a la institución en la que se despidió de los campos de juego y allí inicio su camino como entrenador. En la temporada 2013-2014 se convirtió en el segundo entrenador del Real Madrid, ayudando al italiano Carlo Ancelotti.

Su rol sería acercarse a la plantilla con el carisma y la capacidad de diálogo que lo caracteriza. Y no es casualidad que con él cerca del primer equipo, el Real Madrid volviera a consagrarse campeón de Europa. En Lisboa, el equipo empató el partido en el último suspiro y goleó al Atlético Madrid en la prórroga.

Tras ese éxito, Florentino Pérez decidió que Ancelotti debía dejar su puesto y contrató a Rafa Benítez. El vestuario sintió la ausencia del experimentado entrenador italiano, pero sobre todas las casos, lamentó que la seriedad y el respeto de Zidane, un nexo entro la cúpula técnica y los futbolistas.

El turbulento inicio de temporada de Benítez, con reprobaciones constantes de la afición a los flojos rendimientos del equipo en el césped, hizo necesario el cambio de entrenador. Allí se le abrió la puerta a Zidane. El francés ha irrumpido esta temporada en la élite de los banquillos para salvar al Real Madrid de la deriva.

Zizou asumió el liderazgo del vestuario y se convirtió el pasado 4 de enero en el DT del Real Madrid tras un año y medio fogueándose en Segunda División B con el equipo filial.

Si bien el equipo modificó su forma de jugar, se adelantó metros en el campo de juego, agregó dinamismo a la posesión y encontró regularidad en los resultados, el gran mérito de Zidane fue devolverle la armonía a los camerinos. Dejó de atosigar táctica y estratégicamente a sus futbolistas y se ganó el respeto del vestuario.

En Milán, se vio un gran primer tiempo del Real Madrid. Ofensivamente, utilizó la posesión para romper con la constante presión del Atlético. Zidane ama tener el balón. Era lo que le gustaba como jugador y es lo que pretende de su equipo como DT.

En San Siro puso un 4-3-3, con un mediocampo protagonista. Toni Kroos y Luka Modric se movieron constantemente para que sus compañeros siempre tengan una opción potable en la transición. Lo mismo hicieron Bale, Benzema y Cristiano Ronaldo, para marear a la defensa rival.

Dominó los primeros 30 minutos de partido, con una circulación de pelota intensa y con un sistema defensivo compacto. Y aunque la intensidad se fue apagando, cedió terreno y sufrió el empate, sus modificaciones –mandó a Isco y a Lucas Vázquez en el campo- le dieron un nuevo aire al equipo y tuvo chance de ganarlo antes de los penales.

Finalmente, con lanzamiento de penalties, el francés tuvo su premio. El hombre que salió campeón europeo como jugador en 2002, y que fue parte de la consagración en 2014, ganó su primer trofeo como entrenador. Y ese trofeo no podía ser otro que la Champions League con el Real Madrid.

 

Vía Infobae

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