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La orden directa tratándose de la seguridad publica y la no aplicación de la ley, es responsabilidad de un solo hombre y nombre Andrés Manuel López Obrador

Por: Miguel Ángel Hernández Albarrán

“Ya no alcanzan los abrazos para tantos balazos”, condenó en una entrevista el padre jesuita Javier Ávila, dura reflexión, duro señalamiento, que va mas allá del asesinato de dos sacerdotes jesuitas en la Tarahumara, esta crítica a la estrategia de “abrazos, no balazos” implementada por Andrés Manuel López Obrador, la cual ha dado un halo de impunidad al llamado crimen organizado he incrementado la cifra de homicidios violentos, tiene a la sociedad mexicana desprotegida, temerosa y aterrorizada.

La cifra de desaparecidos, masacres, feminicidios es alarmante, a eso hay que agregarle la inacción de las fuerzas armadas, llámese ejército, Marina o Guardia Nacional, el sentimiento de abandono en la seguridad pública ha desplazado a habitantes de pueblos enteros, la narrativa de que no es en todo el país, no genera tranquilidad, ni mucho menos seguridad o paz social, las policías municipales y estatales están rebasadas y ninguneadas, no se pide, ni se desea guerra, se pide la aplicación de la ley como corresponde al Estado.

Hay madres que buscan a sus hijos y descubren fosas clandestinas con muchos cadáveres, alarma ver la cantidad de mujeres jóvenes que desaparecen, las redes sociales se inundan de alertas por esas desapariciones, hay intranquilidad y nerviosismo en diferentes segmentos sociales, la dádiva de los programas electorales no bajan los índices de la criminalidad y por el contrario campea la impunidad, las extorsiones son ya un todo, las ejecuciones por cobro de derecho de piso, son hasta publicitadas por los criminales.

Hay negación de lo que es la realidad criminal que se da en México, la corrupción ahí está, el huachicoleo existe aunque ya no lo tienen de tema, el ejército es degradado por los criminales, el jefe supremo los redujo a mera mano de obra para sus caprichos y de paso corrompió a los altos mandos, el desabasto de medicamentos paso a ser parte de la criminalidad gubernamental, como lo fue y sigue siendo el programa de vacunación y el manejo de la pandemia, hay crimen organizado y crímenes gubernamentales, pruebas sobran, se niega la verdad desde una mañanera con los “otros datos”, se miente y se hace burla de lo que pasa o se deja pasar.

Al final de cuentas las cifras, pasan a ser mera especulación, un dato exacto no lo hay, los números se multiplican, algunos tratan de restarlos, lo que queda claro, es que la gran mayoría de los mexicanos estamos indefensos, que la orden directa tratándose de la seguridad publica y la no aplicación de la ley, es responsabilidad de un solo hombre y nombre Andrés Manuel López Obrador, su fracaso es evidente, su complicidad con la delincuencia y el narco también y al final queda claro que ante tantos balazos… Ya no alcanzan los abrazos.

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