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Verano peligroso / Por Pedro Kuri

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Y sí, el periodo vacacional de verano fue nada con respecto a las expectativas. Atrás quedó la racha casi continua de niveles inmejorables de ocupación hotelera durante fines de semana y periodos de asueto que parecían perfilar una recuperación gradual de Acapulco como destino turístico.
Decir lo contrario y maquillar cifras para adornar numéricamente la temporada en vías de concluir no oculta la realidad: negocios endeudados con créditos para pago a proveedores, el cierre de establecimientos ante las escasas ventas y el recorte de personal.
Aunado a ese escenario, nos preparamos para lo peor dado el antecedente veraniego: septiembre, octubre y noviembre, los meses del hambre -como los empresarios del ramo turístico suelen referirse al trimestre del año donde el flujo de visitantes cae dramáticamente-, serán más crudos.
Algo pasó en esa gráfica positiva del comportamiento de la actividad turística que se trazó desde el pasado periodo vacacional de invierno. Hubo un punto de inflexión donde el pronóstico vacacional para este verano se desvió hacia la baja y los factores de esto no pueden eludirse.
Por un lado, como lo advertimos en estas líneas, el informe de la Comisión Federal para Protección de Riesgos Sanitarios (Cofepris) sobre problemas de contaminación en cinco playas de Acapulco divulgado el 8 de julio -certeramente a la puerta del periodo vacacional- inhibió, sin duda, a un turista más informado a través de redes sociales donde ese reporte se regó como pólvora y explotó sin más.
Luego, los hechos de violencia replicados por la misma vía avivaron esa sensación de desconfianza entre el turismo doméstico hacia Acapulco con respecto a la sensible inseguridad. Lo lamentable es que esa bomba de malas noticias fue detonada desde aquí, a expensas del potencial daño a la actividad turística local.
Para dar al traste, además del reporte de la Cofepris, el gobierno federal detonó un coctel de manifestaciones desde julio, precisamente, por problemas que causaron un retraso en el programa de fertilizante gratuito a campesinos sin solventarse hasta ahora. La inconformidad se ha traducido en bloqueos a carreteras federales del estado en las regiones Costa Grande y Costa Chica que han afectado a visitantes, así como a la autopista del Sol, principal vía de entrada a Acapulco del turismo nacional que arriba vía carretera.
Con acciones así, el gobierno federal denota falta de tacto en un periodo fundamental para la actividad turística en Acapulco y los destinos turísticos de Guerrero, pero también la impericia de sus operadores en esta entidad para dar respuesta a reclamos sensibles bien conocidos por el presidente Andrés Manuel López Obrador que son un polvorín latente.
Ahora se advierte una fase complicada porque, en medio de las tribulaciones, la imagen de Acapulco debe ser sometida a un proceso de reconstrucción con miras al periodo vacacional de diciembre y a tratar de recuperar la preferencia de potenciales visitantes para los tres puentes vacacionales que restan en el año.
Y esto es consecuencia también de errores cometidos en lo interno de los que no aprendemos por ese masoquismo absurdo de lesionar nuestra principal fuente de ingresos y sostén de la economía local, regional y estatal.

Pedro Kuri Pheres en Facebook
@pedrokuripheres en Twitter
acapulco.ok@gmail.com

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