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Una bocanada más al agónico CIA / Por: Pedro Kuri Pheres

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Es único y privilegiado por su mera ubicación en pleno corazón de la zona Dorada de Acapulco. Su amplia superficie y estructura son su segunda fortaleza, pero esta enfrenta un serio resquebrajamiento a consecuencia de la apatía gubernamental. Hoy, no obstante, el Centro Internacional Acapulco (CIA) arrancó un suspiro y podría despertar de su agónica debacle.

En la apertura del reciente Tianguis Turístico de México celebrado en Acapulco, el gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo Flores, aprovechó la ocasión para poner sobre la mesa una petición pública al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador: recuperar el también llamado Centro de Convenciones que sirvió, precisamente, como sede del evento turístico más importante del país durante 36 años consecutivos desde su creación, en 1975.

El llamado tuvo cierta carga simbólica. Se dio en el marco del primer Tianguis organizado por el gobierno de López Obrador y el último en su primera década bajo la modalidad itinerante, y se hizo desde Mundo Imperial, complejo que desplazó al CIA como principal espacio para el turismo de negocios y congresos. Y es que la apertura de este nuevo inmueble no sólo acaparó este segmento, el más importante en materia de divisas; también colocó al Acapulco Diamante como el nuevo polo turístico del puerto, en detrimento de la zona Dorada.

No se puede eludir que el ocaso del CIA se ha extendido a sus alrededores con el cierre de negocios (Hard Rock Café y Planet Hollywood entre los más significativos), tramos en penumbras y una desatención de los gobiernos municipales recientes por reactivar la actividad turística en esa área que ha perdido brillo.

Por ello, la solicitud del gobernador del estado tiene altas expectativas y aires de una esperanza resignada. La recuperación del Centro Acapulco, un espacio depreciado pese a sus 15 hectáreas de terreno, dos teatros, y sus 12 salones y salas, es vital para concretar el llamado relanzamiento de este destino turístico. Es plausible, por supuesto, las recientes inversiones destinadas por los tres órdenes de gobierno para recuperar el Paseo del Pescador y Playa Manzanillo y sacar de su letargo a la zona Tradicional. Sin embargo, la zona Dorada se está quedando a la zaga y sobrevive únicamente por la estratégica ubicación de sus hoteles de cinco estrellas en torno a la bahía, nuestro principal e imperecedero -sin ninguna garantía de ello- atractivo turístico. De no ser por eso, el capital y la dinámica turística estaría concentrada enteramente en la zona Diamante.

Es por eso que resulta vital secundar la petición del rescate del CIA con proyectos de visión y a largo plazo con el propósito de atraer nuevamente eventos de talla nacional e internacional que colocaban a Acapulco como un destino con amplio potencial turístico.

La recuperación del CIA debe establecer condiciones. El proyecto de rescate debe ser integral y respetar la esencia turística del inmueble para orientarlo sobre esa ruta, sin resquicios a fines ajenos que en años anteriores propiciaron su cierre temporal ante el desgaste, el abaratamiento por su uso y la falta de inversiones para su mantenimiento y rehabilitación.

Los intentos fallidos por reposicionar a Acapulco podrían anclarse en este proyecto y el CIA tiene el potencial para pulir el Acapulco Dorado, revitalizarlo e iluminar nuevamente por completo la Costera Miguel Alemán.

Pedro Kuri Pheres en Facebook

@pedrokuripheres en Twitter

acapulco.ok@gmail.com

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