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Todo o nada / Por: Daniel Hernández 

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Desde que el ser humano empezó a ser nómada las relaciones interpersonales fueron creando redes que conectaban diferentes tipos de intereses y objetivos, fortaleciendo cada vez más la necesidad de formar parte de alguna de estas redes, de este modo se fueron creando los diversos entes sociales que dieron forma al mundo actual y a sus necesarias interacciones y conexiones.

En los últimos meses hemos vivido una muestra de ello, si había alguna duda de que nuestro mundo y quienes lo habitamos estamos interconectados de una y diferentes maneras los acontecimientos actuales nos lo han confirmado, sin dejar atrás que aún cuando nos hemos querido aislar también nos vemos en la necesidad de seguir conectados.

Y es que desde siglos esa necesidad de estar conectados ha ido creando otras necesidades, personales, sociales, políticas, económicas, culturales y emocionales. La satisfacción de esas necesidades de interconexión han ido creando también la imperiosa convivencia con diferentes entes y actores desde el primer círculo hasta aquellos que abarcan dimensiones más amplias a nivel internacional.

Nuestro país ha jugado un papel importante en esa convivencia internacional, a lo largo de la historia hay muchos capítulos que refieren la participación de algún personaje de diferente índole en algún hecho que ha sido de gran valor en la interacción de diferentes actores políticos, sociales, económicos y culturales. Algunas veces se da esta participación desde adentro hacia afuera, en otras la dinámica mundial nos ha involucrado o escogido, pero dándole el valor que merece nuestra posición geopolítica y económica.

Esta dinámica de participación no se podría entender sin la vecindad con nuestros vecinos del norte, la convivencia con ellos, y de ellos con nosotros, se ha vuelto muy valiosa para ambas partes, por eso no es de extrañarse que las actividades económicas y sociales hayan llevado a la firma de un tratado de comercio de las magnitudes en que lo fue el TLC y lo es ahora el T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá) se ha apostado a una sana convivencia con fines comerciales y los ya mencionados.

Por eso no debería de extrañarse que entre los actores de los diferentes sectores de los tres países en su momento, o de manera binacional, tengan una interacción basada en diferentes intereses, todo nos ha indicado que debe apostarse por fortalecer dichas relaciones, con sus respectivos intereses presentes y futuros, en política y economía siempre los hay, aunque a veces parezca una apuesta arriesgada, pues hay quienes deciden jugarse un todo o nada en una jugada, si se pierde habrá siempre forma de procurar componer el error, pero si se gana, sin necesidad de que sea a futuro, las ganancias serían provechosas ante un presente adverso, es la vida misma.

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