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Así será la nueva normalidad por un largo tiempo y conviene adaptarnos de inmediato, en lugar de renegar y seguir retando a la pandemia.


Ni toda la estela de muerte que ha dejado en más de un año el Covid-19 ni la
amenaza de variantes más agresivas y contagiosas de la enfermedad son
suficientes para convencer a una importante porción de la sociedad mexicana y
guerrerense sobre la importancia de la vacunación contra ese virus.
La mitigación de contagios, hospitalizaciones y decesos por el nuevo coronavirus –
sería irresponsable hablar de una disminución como tal- no es producto de un
milagro. En gran medida, se debe al acatamiento de medidas restrictivas
establecidas en el semáforo epidemiológico y de la aplicación de vacunas, aunque
esta no avance a la velocidad deseable.
En Guerrero, particularmente en las regiones Costa Chica y Montaña, el plan de
vacunación dirigido a personas mayores de 50 años de edad encuentra frente a sí
tabúes y resistencia por usos y costumbres propios de poblaciones indígenas, pero
la incredulidad de este mal y su antídoto no exenta a las grandes ciudades.
La vacunación, además de prevenir contagios y ser un atenuante de los efectos
graves del Covid-19, es fundamental en ciudades con vocación turística como
Acapulco para el proceso todavía receloso de reactivación económica.
El deporte y los espectáculos son las principales actividades recreativas que atraen
a cientos de miles de personas y forman parte de los atractivos turísticos de
muchas latitudes. Basta ver la asistencia a los estadios de futbol en la Eurocopa
2021 que se juega en el viejo continente o los festivales de música que se han
reactivado en España e Inglaterra.
En México, la Liga MX de futbol es imán de espectadores, lo mismo conciertos en
las principales ciudades del país, incluido Acapulco que ya se promueve como sede
de algunas presentaciones artísticas en lo que resta del año.
Considerando la demanda hacia esos espectáculos, la autoridad sanitaria, en
coordinación con sus organizadores, podrían contribuir a una reanudación de
eventos con garantías sanitarias promoviendo una vacunación responsable.
La estrategia es simple y reside en limitar el ingreso a los eventos programados en
el corto y mediano plazo a quienes no cuenten con al menos una dosis de las
vacunas aplicadas de forma gratuita en territorio nacional.

En el último tramo de la fase regular del torneo del futbol mexicano que concluyó
en mayo pasado, unos 312 mil 571 aficionados retornaron a los estados para
presenciar 45 partidos, entre estos la gran final.
Festivales musicales como Vive Latino, Pa’l Norte o Corona Capital reúnen a más
100 mil personas, jóvenes en su gran mayoría.
Si se condiciona la asistencia a la población vacunada a esos y otros eventos
masivos, como ocurre ya en otros países, la recuperación de la economía en
actividades consideradas no esenciales será una realidad y se fortalecerá la salud
pública al aumentar el porcentaje de inmunización.
El turismo en general ha sido la actividad económica más castigada por las
restricciones sanitarias por considerarse una vía de riesgo de contagio.
Por ello, la urgencia de contener posibles rebrotes mediante la implementación
estrictita de un protocolo que limite el arribo de potenciales
portadores/transmisores sin vacuna y la emisión de un pasaporte turístico sanitario
-como hemos insistido en estas páginas- donde se verifique al estado de salud del
portador y las dosis aplicadas.
Así será la nueva normalidad por un largo tiempo y conviene adaptarnos de
inmediato, en lugar de renegar y seguir retando a la pandemia.
Pedro Kuri Pheres en Facebook
@pedrokuripheres en Twitter
acapulco.ok@gmail.com

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