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En Acapulco, San Pedro de los Aguaros o Atizapán de Zaragoza quien maneje las finanzas deberá llenar el perfil técnico y entender que su tarea más importante es ¡Saber decir NO, incluso al alcalde!




En Acapulco, San Pedro de los Aguaros o Atizapán de Zaragoza quien maneje las finanzas deberá llenar el perfil técnico y entender que su tarea más importante es ¡Saber decir NO, incluso al alcalde! Cuando lo planteado sea financieramente inviable, pues solo quien esta al tanto de los números diariamente cuenta con la información oportuna para evitar contraer más compromisos de los que se pueden afrontar.

A finales de 2018 una entrañable amiga me invitó a colaborar cómo responsable de las finanzas en Atizapán de Zaragoza- uno de los municipios más importantes del Estado de México- y mi primer pregunta fue: ¿Porqué yo? Su respuesta fue muy clara: “Por tu perfil técnico y nulo interés político en la entidad”.

En enero de 2019 recibimos una administración con fuertes deudas de corto plazo, recursos federales comprometidos por un crédito a 25 años, adeudos con el sindicato de trabajadores y saldos en cuentas bancarias con menos de lo requerido para cubrir la primer quincena -una historia que es la constante en nuestro país-..

¡La toma de decisiones tenía que ser rápida y eficiente!

Estar socialmente desvinculado de las familias acaudaladas e históricamente “intocables” del municipio, ya sea por su poder económico o influencia política local y en no pocos casos de orden nacional, fue para mi una enorme ventaja; asumo que en el pasado, por respeto o temor, se había evitado notificar sus adeudos en materia de impuestos inmobiliarios (impuesto predial, diferencias de construcción y traslado de dominio), probablemente para congraciarse con los personajes anteriormente mencionados, a pesar de que estas obligaciones representan la principal fuente de ingresos propios de las municipalidades en México.

Para el cierre de 2019 la recaudación había incrementado 29% con respecto al último año, disminuyendo con esto la dependencia de las transferencias del estado y la federación de 96% a 82% (según un estudio del Colegio de México los municipios dependen en promedio 87% de estas fuentes de financiamiento), se cubrieron los adeudos de corto plazo heredados por la anterior administración y ¡Se puso orden y sintonía a ingresos y egresos!

El año 2020 -a pesar de la pandemia- se cerró sin adeudos del año inmediato anterior y en 2021 a 6 meses de conlcuir la presente administración se tiene previsto el pago de todo lo presupuestado.

La lección de administración pública que me dio la experimentada y dos veces alcaldesa mexiquense, Ruth Olvera fue que las finanzas municipales deben de manejarse sin sesgo político, con pulcritud, transparencia y apegadas al plan municipal de desarrollo (todo esto que siempre se dice en campaña y rara vez se cumple en la práctica).

Sólo así pudimos explotar al máximo el potencial recaudatorio de la ciudad para hacer obra pública, brindar servicios e incluso ayudar a los más necesitados mediante programas sociales, ya en este tramo final de la administración, la prioridad fue no heredar problemas financieros a quienes habrán de gobernar en el siguiente periodo.

Hoy con una nueva encomienda en puerta y a punto de concluir este cápitulo laboral los números son positivos, gracias a haber dirigido los esfuerzos financieros con disciplina y orden, para poder dar un “NO” fundamentado siempre que fue necesario.

Fernando Reina Iglesias

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