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Regular o reglamentar podrían ser formas de llevar una convivencia armoniosa en las redes sociales, el objetivo es común, fortalecer algo que ha resultado tan útil, lo contrario es perjudicial para la mayoría, pues no todo resulta ser provechoso, es la vida misma.

La globalización nos ha permitido tener acceso a muchos beneficios que cada vez se vuelven más invaluables. Uno de estos beneficios es la comunicación, ya sea de forma personal o a través de organizaciones económicas, sociales o especializadas en algún tema. En todos los sentidos la comunicación se ha revolucionado y evolucionado, más aún en estos tiempos en que la interacción y el establecer contacto con personas que se puedan encontrar fuera del confinamiento primero y después de los controles establecidos por las medidas sanitarias implementadas.

Un factor importante en este proceso de evolución de la comunicación son las redes sociales, las cuales han permitido revolucionar las maneras que la humanidad conocía para interactuar entre sí. Las benditas redes sociales, termino acuñado desde diferentes perspectivas, son sin duda un fenómeno que cada vez penetra más el estilo de vida en todos los sectores de la sociedad, al grado de generar dependencia de estas para temas personales o profesionales en diferentes actividades.

Las redes sociales tienen un origen antropológico con más antigüedad del que podemos imaginar, pues la misma necesidad de convivir y comunicarse con el paso del tiempo fue creando estructuras con integrantes con interese en común, tal como las conocemos ahora y su poder de influencia se debe principalmente al uso e implementación de tecnologías que fueron facilitando su proliferación y utilidad. Al día de hoy más del 40 % de quienes habitan el planeta tierra son usuarios de redes sociales, aproximadamente 3,800 millones de usuarios a nivel mundial, una gran oportunidad para desarrollar ideas que utilicen de manera positiva ese gran mercado y su interacción, pero también para hacerlo de manera negativa.

La unión europea y diferentes países en el mundo se fueron dando cuenta desde hace algún tiempo que una interacción sin las medidas que pudieran permitir que no proliferen acciones que pueda devenir en resultados negativos necesitaba una regulación para poder sumando valor a las redes sociales. Los usuarios se dieron cuenta que esa regulación con obligaciones y derechos a proveedores y usuarios fortalece y aumenta el valor que las plataformas que ofrecen sus servicios como redes sociales era necesario, y participaron de estas regulaciones incluso convirtiéndose en veladores de que se cumplieran las normas establecidas.

En México aún no se aprovecha la oportunidad que puede ofrecer la regulación de las redes sociales, quizá por un estigma social que se le da a la reglamentación que se puede aplicar a cualquier actividad usualmente desarrollada, incluso hay una frase que alguna vez se esgrimió para señalar este punto, “prohibido prohibir”. En el uso de estas plataformas de comunicación se lleva como se mencionaba a situaciones positivas, como la comunicación misma, pero también a negativas que pueden dañar irremediable e imparablemente a quien pueda ser víctima de alguna acción viralizada. Regular o reglamentar podrían ser formas de llevar una convivencia armoniosa en las redes sociales, el objetivo es común, fortalecer algo que ha resultado tan útil, lo contrario es perjudicial para la mayoría, pues no todo resulta ser provechoso, es la vida misma.

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