Inicio Opinión Profeta en su propia tierra / Por: Pedro Kuri

Profeta en su propia tierra / Por: Pedro Kuri

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En 1995, Andrés Manuel López Obrador promovió en su natal Tabasco una resistencia civil para no pagar el servicio de energía eléctrica a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ante los altos cobros aplicados a sus habitantes. Era parte de una serie de acciones promovidas por López Obrador, a partir de su derrota en la elección de gobernador de esa entidad, meses atrás, frente al priísta Roberto Madrazo Pintado.

Producto de esa huelga de pagos por consumo de luz, Tabasco acumuló una deuda a la paraestatal por más de 11 mil millones de pesos. Hoy, casi 25 años después, ese rezago será perdonado a miles de usuarios tabasqueños gracias a un acuerdo de su gobierno estatal con la CFE que resulta pertinente a la coyuntura de López Obrador, promotor de esa resistencia, ungido como presidente de la República.

Sin más, la empresa de clase mundial que posee el monopolio de la distribución de energía al país dio un borrón y cuenta nueva a Tabasco con otro obsequio, por si fuera poco: la aplicación de la tarifa eléctrica 1F a esa entidad, la más barata en todo el país, a partir de este fin de semana.

El clima de Tabasco es cálido húmedo y su temperatura máxima es de 36 grados durante mayo, según datos del INEGI. Es un estado que recibe lluvia casi todo el año, lo cual favorece a mantener una sensación templada.

Guerrero, contrario a Tabasco, alcanza valores máximos de temperatura de hasta 43 grados en algunas regiones. En Acapulco, una ciudad eminentemente turística, las sensaciones térmicas han superado los 36 grados en los últimos años. Los hoteles, comercios y empresas hacen uso permanente de aires acondicionados, al igual que algunos planteles educativos y el grueso de la población.

Pese a ello, nuestra entidad ha sido castigada desde hace años con la tarifa 1B, una de las más caras que aplica la CFE en regiones con temperatura promedio de 28 grados en verano, indicador que no coincide con el promedio de Guerrero.

Además del trato injusto en ese sentido, la CFE ha aplicado cobros a servicio doméstico superiores a los 30 mil pesos en zonas marginadas de La Montaña donde la precariedad de las viviendas apenas permite un consumo mínimo por el uso de focos y algunos aparatos electrodomésticos necesarios.

Más allá de cumplir compromisos políticos o ganar puntos de popularidad, el ajuste de la tarifa eléctrica en Guerrero debe ser considerado un acto de justicia social hacia uno de los tres estados más pobres del país.

El presidente no es oriundo de estas tierras surianas, pero aquí mantiene uno de los capitales políticos más importantes que le permitió, de manera holgada, llegar a Palacio Nacional.

López Obrador sabe de nuestras condiciones de atraso. En 2006, arrancó su primera campaña presidencial en Metlatónoc, considerado el municipio más pobre del país. No debería ser desconocido para el primer mandatario las necesidades de este y otros puntos de Guerrero. 

El favoritismo hacia Tabasco no encaja en el modelo de nación de la Cuarta Transformación.

Los distintos sectores productivos guerrerenses, pese a las adversidades económicas, cumplen sus obligaciones y merecen, al menos, un guiño de atención presidencial urgente.

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