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“Nada más sucio que la política de Guerrero”, recuerda con amargura Juan Pablo Espinosa

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María Scherer
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Juan Pablo Espinosa de los Monteros vivió esa peligrosa juventud a la que están condenados los sinaloenses, en particular los de Culiacán, codo a codo con los narcos. Como era inquieto e indisciplinado, lo echaban con frecuencia de una y otra escuela. “Dámaso, el Mini Lic (ahijado de El Chapo) iba conmigo en el salón; éramos camaradas. Tengo amigos que están muertos o que están metidos, y tengo amigos muy fresas que están en otras cosas”.

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Juan Pablo Espinosa de los Monteros.Fuente: Especial

-¿Cómo te libraste? ¿Cómo se libran, o no, los demás?

-La diferencia de Sinaloa con otros lugares en los que hay narcotráfico es que la cosa es mucho más aspiracional. El narco es socialmente aceptado, no es como en Tamaulipas, por ejemplo, donde la gente entra al narco porque no tiene para comer. Sucede también en Sinaloa, en la sierra, que está llena de gente pobre que se mete por necesidad, pero hay mucha gente a la que le gusta la malilla. Ahí nadie te convence para que entres; te convences solo.

Espinosa de los Monteros se mudó a Monterrey, atrás de sus amigos. “Me fui por inercia”. Ingresó a dos carreras –Comunicación y Ciencias Políticas– y renunció a ambas. Hizo relaciones públicas para uno que otro antro hasta que dejó la escuela. “Y me salió el priista que todos llevamos dentro, porque mi familia es muy priista, por parte de mi papá”.

Después formó parte de la campaña de Rodrigo Medina: “Estaba yo muy virgen, políticamente hablando. Tenía unos 21 años. Creía en él, ¡imagínate!”. Y comenzó una carrera en el PRI reforzando campañas y capacitando a la juventud militante por todo el país. Unas de las últimas fue en Sinaloa, en la campaña perdedora del empresario Jesús Vizcarra contra Malova.

Luego lo mandaron a Acapulco.

“Nada más sucio que la política de Guerrero”, recuerda con amargura.

Una vez que Manuel Añorve perdió, volvió a México, deprimido y decepcionado de la política. A punto de seguir con la campaña de Eruviel Ávila para gobernador del Estado de México, fue convocado a la campaña independiente de Manuel Clouthier.

No podía negarse. Con su amigo Gonzalo Ibarra había iniciado el movimiento #ReformaPolíticaYa, que promovía las candidaturas independientes, la reelección de alcaldes, la consulta popular y la iniciativa ciudadana. Por fin estaba haciendo política como quería. También fue parte de #YoSoy132.

En los plantones fuera del Congreso también se encontró con Tatiana Clouthier, quien promovía las candidaturas independientes desde su organización, Evolución Mexicana.

Espinosa de los Monteros ya había aprendido todos los trucos de los cibernautas del PRI, lo que le sería muy útil en campañas posteriores. “Los estrategas digitales del PRI fueron los primeros en hacer granjas de bots. Y yo me lo sabía perfecto”.

En busca de una vida “más estable”, trabajó en la división digital de Landucci, una prestigiada agencia de relaciones públicas. En 2012, con otros colaboradores y la Fundación Ethos, creó Arena Electoral, una plataforma para evaluar las propuestas de política pública de los candidatos. Al año dejó la agencia y fundó, con Luis Sosa, el estudio +Starch, del que es director de estrategia. “Ahí puedo dedicarme a lo que me gusta, hacer contenido para activismo”.

En la precampaña presidencial, a partir del “Yo mero” de José Antonio Meade, su mayor acierto en redes, Espinosa de los Monteros se empeñó en que lo recibiera Tatiana Clouthier para que lo dejara manejar sus cuentas de Twitter y Facebook. “Y ¡pum!, la intercampaña se pone divertidísima porque empezamos a meter memes y otras cosas que a nadie le pasaban por la cabeza; dábamos nota y golpes de precisión en las redes. Cuando se armó el equipo de campaña, me invitaron a formar parte del war room”.

Con su amigo Alberto Lujambio, concibió productos como el Manual de resistencia, para combatir las fake news y la guerra sucia, el Manual de organización para voluntarios, que ayudaría a reunir la fuerza de voluntarios que estaba dispersa en la red, y que replicaría contenidos espontáneamente, puesto que AMLO se negó a pagar una pauta publicitaria. “Anaya gastó 57 millones, nomás de inversión publicitaria, para contenido igual y más. Nosotros no teníamos un peso para pautar así que juntamos a todos los pejezombies amlovers que andaban sueltos”.

Lujambio y él diseñaron la estrategia de @AbreMáslosOjos a partir de la página que abrieron los hermanos Forsell en Facebook. Tres equipos, uno de diseño, uno de video y otro de investigación trabajaban para neutralizar los ataques contra AMLO en redes.

Los autores de PejenomicsNarutamlo Femsplaining impulsaron un cambio de paradigma que, asegura Espinosa de los Montereos, veremos en las elecciones intermedias: “Ya todos le van a dar su lugar al usuario, como lo hicimos nosotros, sin condescendencia. Se acabaron los influencers o los actores de Televisa para decirnos ‘ve y vota por el Verde’. Eso eran las campañas digitales y costaban una millonada”.

Misterios de la formación de equipos en la política, es posible que Espinosa de los Monteros, exjugador de futbol americano, no sea reclutado por el equipo de comunicación de Los Pinos. El nuevo gobierno, advierte, necesita una plataforma para dar información a los ciudadanos de manera creativa.

Él es un tipo muy obsesivo –ha visto Breaking Bad 14 veces–, así que sin duda terminará de producir su primer documental, sobre las Rastreadoras del Fuerte, un grupo de 400 mujeres que busca sin descanso los cuerpos de sus hijos, hermanos, padres, tíos y abuelos en la sierra de Sinaloa.

Tomado de El Financiero

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