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Esta semana, un niño de 11 años perdió la vida luego de ser golpeado por compañeros en su escuela ubicada en la localidad de Opopeo, perteneciente al municipio de Salvador Escalante, Michoacán.

Sonia Tamatz, madre del pequeño Miguel Ángel, narró que el miércoles, mientras se encontraba en una junta de padres en la Escuela Primaria Urbana Federal “Felipe Tzintzun”, donde estudiaba su hijo, le informaron que este se había desmayado afuera.

Cuando corrió a buscarlo, la mujer encontró a su hijo con el director y su secretaria, quienes intentaban reanimar al niño con un algodón empapado en alcohol.

De acuerdo con otros niños en el lugar, incluido el hermano de Miguel Ángel, el pequeño de 11 años se encontraba esperando a su madre cuando un compañero lo tomó del cuello y lo empujó contra la pared, “como si quisiera estrangularlo”, cuenta Tamatz.

Luego de la agresión, el menor cayó al suelo, donde varias niñas lo golpearon en las costillas hasta quedar inconsciente.

Entonces, intentaron reanimarlo al lanzarle agua al rostro, pero seguía sin despertar.

Fredy Tamatz, tío de Miguel Ángel, narró que testigos en el lugar vieron al director sacar al niño a la puerta, para luego informarle a la madre que ahí lo habían encontrado.

Sonia y el director de la escuela llevaron al niño con un doctor de familia de la localidad, quien primero descartó que el pequeño padeciera algo grave. Después, le inyectó una sustancia y recomendó a la mujer llevarlo a un hospital de Pátzcuaro.

“Cuando llevamos a mi hijo al doctor nos dijo que seguramente lo que necesitaba era comer algo. El niño no dejaba de decir que le dolía mucho, mucho, el pecho. Entonces le puso una inyección. Ni sé de qué era”, narró la mujer.

Una vez que recobró el conocimiento, el niño solo alcanzó a decirle a su abuela paterna: “me voy a morir abuelita”.

Luego de tres kilómetros recorridos en la ambulancia rumbo a Pátzcuaro, con el rostro amarillo y fuertes dolores en las costillas y el pecho, el pequeño se volvió a desmayar.

Al llegar a la entrada de urgencias, un médico revisó al pequeño, informando a la familia que el niño murió en el trayecto y ya nada podía hacer por él.

Debido a que no tenían dinero para dejar el cuerpo en el hospital, Sonia tuvo que esperar a las autoridades ministeriales para que llegaran y trasladaran a su hijo a Morelia, donde se le realizó la autopsia.

En el reporte entregado a la Procuraduría General de Justicia de Michoacán, se establece que Miguel Ángel murió por “asfixia por broncoaspiración de contenido gástrico biliar”, sin embargo, en el informe no se mencionan las causas de la asfixia, lo que causó indignación entre los familiares del pequeño.

Por su parte, la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) de Michoacán confirmó que el menor fue golpeado por compañeros de clase, y que horas después murió.

El organismo informó que se encuentra averiguando si el caso se trata de acoso escolar, así como la responsabilidad de la Procuraduría, la cual emitió el informe forense, así como de las autoridades del colegio.

Los familiares del niño dijeron desconocer los motivos de la agresión, afirmando que el menor nunca dijo algo o dio muestras de que sufriera por algún tipo de abuso escolar.

El padre del Miguel Ángel, quien trabaja en Estados Unidos, se trasladó al poblado para enterrar a su hijo el jueves.

“Mi niño no se ha muerto. ¡Me lo han matado las chiquillas!”, acusó Sonia, en entrevista telefónica.

Tomado de LOPEZ DORIGA DIGITAL

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