Inicio Opinión Más letales, la ignorancia y el populismo / Por Pedro Kuri

Más letales, la ignorancia y el populismo / Por Pedro Kuri

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«¡Esto no puede ser! La vida tiene que continuar», dijo recientemente con natural displicencia Ricardo Salinas Pliego, presidente de Grupo Salinas, ante el cierre de negocios, escuelas y centros de trabajo en México para mitigar el impacto de contagios y muertes por coronavirus. Se trata de medidas preventivas implementadas a escala global para evitar una mortandad como ocurre ya en Estados Unidos y persiste en España e Italia, donde, además, sus sistemas de salud han colapsado tras desdeñar, precisamente, medidas como el aislamiento y el impasse temporal de la actividad económica.
En un mensaje divulgado en los noticieros de TV Azteca, una de sus redituables empresas, Salinas Pliego llamó a sus trabajadores (Grupo Elektra, Banco Azteca, Totalplay, Advance América, Afore y Seguros Azteca) a no parar labores pese la contingencia sanitaria porque, según sus datos que contrarian toda evidencia científica sobre ese mal, la mortalidad del Covid-19 es baja y sólo mata a 1 de cada 10.
A decir del tercer empresario más rico de México (https://www.forbes.com.mx/billionaires-2019), una muerte en promedio no puede detener la economía -ni la suya-.
Al cierre de esta edición, nuestro vecino inmediato, Estados Unidos, registraba una cifra de mil 384 muertes y más de 93 mil contagios por coronavirus.
En México, iniciamos este fin de semana con 8 muertes y 585 contagios, y en Guerrero tenemos siete casos confirmados y un deceso, hasta ahora.
Es doloroso y frustrante, por supuesto, presenciar una escena nacional y local cuasi apocalíptica, con índices de ocupación hotelera inferiores al 10 por ciento en Acapulco, pero debemos acatar y respetar las recomendaciones de aislamiento si queremos evitar que esta crisis recrudezca y no solo mate a la población, sino a la economía.
No muy lejos del Ajusco, donde se instala el complejo televisivo de Salinas Pliego, el ex senador perredista Miguel Barbosa, hoy gobernador morenista de Puebla por una fatal casualidad, planteó una teoría igual de descabellada que la del dueño de TV Azteca, pero con tufo clasista: las muertes por coronavirus sólo impactan a la clase alta; no a los pobres. Los más necesitados, aseveró asumiéndose como uno, «estamos inmunes (sic)» ante el Covid19.
Las dos posturas resultan sumamente temerarias en un momento de zozobra social por la constante desinformación sobre la gravedad del problema de salud pública que tenemos encima y las versiones oficiales confusas que profiere diariamente el presidente de la República: desde el aval a besos y abrazos sin ningún riesgo de contagio, hasta el plazo fatal que fijó el primer mandatario a la gravedad de la pandemia en México, el próximo 19 de abril, un error enmendado de inmediato por el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell.
Sin embargo, lo verdaderamente grave, aunado a este contexto de incertidumbre económica y pánico social, es que una consulta popular sin ningún rigor oficial destierre inversiones en el país para generar fuentes de empleo que seguramente se necesitarán una vez superado el capítulo del coronavirus.
Es inaudito, dada la endeble economía mexicana hoy doblegada por una pandemia y el fortalecimiento coyuntural del dólar, que el 3.5 por ciento de una población expulse una inversión de mil 500 millones de dólares, como ocurrió el pasado fin de semana en Mexicali, Baja California, con la cervecera Constellation Brands. Algo similar a la cancelación del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México en Texcoco.
Si esa será la tendencia de este sexenio, la sinrazón populista dejará mayores secuelas que el Covid-19.

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