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La política en Guerrero requiere frescura, otros puntos de vista y otras actitudes, porque su anquilosamiento es lo que atranca el desarrollo estatal.


Ni el partido en el poder ni sus opositores aprenden las lecciones que ha dado el electorado mexicano a lo largo de los últimos 20 años y dan por sentado que el voto se emite en automático. Gracias al hartazgo social que generaron priístas, panistas y perredistas, incapaces de gobernar y legislar de forma eficiente ante su insaciable hambre de poder, Morena llegó arrasadoramente a la Presidencia de la República, al Congreso de la Unión y a varios municipios del país en 2018. Y el próximo 6 de junio no sólo mantendrán ese poderío geopolítico, sino que lo ampliarán por factores razonables. El más importante, quizá, tiene que ver con el empecinamiento de los partidos tradicionales a “reciclar” viejos cuadros, políticos de imagen desgastada y probada ineficacia, para lanzarlos como sus mejores propuestas a los cargos de elección popular en juego. Así lo reflejan las relaciones de candidatos a diputados locales de Guerrero por la vía de la representación proporcional, los pluris, cuya curul está asegurada conforme al número de votos obtenidos por sus respectivos partidos. En las primeras posiciones de la lista de plurinominales del tricolor, por ejemplo, figuran personajes como Héctor Apreza Patrón, tres veces diputado local, o Alicia Zamora Villalba, dos veces diputada local y una federal. Ambos, además, ex presidentes municipales de Olinalá y Chilapa, respectivamente, y ex servidores públicos en la administración pública estatal. Aparece también Esteban Albarrán Mendoza, ex alcalde de Iguala, ex diputado local y federal, ex senador y recién ex dirigente del PRI en el estado.
En el desdibujado PRD, pese a que sus bases y cuadros forman hoy gran parte de la estructura de Morena, prevaleció el agandalle: Evodio Velázquez Aguirre, alcalde de Acapulco durante uno los periodos más grises del municipio y fallido candidato a gobernador en los comicios venideros, aparece en la primera posición de sus diputados plurinominales, así como la alcaldesa con licencia de Atoyac de Álvarez, Yanelly Hernández Martínez, cuestionada por obras inconclusas, irregularidades en el manejo de los recursos públicos y sus decisiones laxas para contener los contagios de Covid-19 en ese municipio de la Costa Grande desde que inició la pandemia.
Movimiento Ciudadano, tan huérfano de liderazgo, decidió relegar a militantes destacados para reservar su primera posición plurinominal, o sea, diputación garantizada, a su dirigente estatal Adrián Wences Carrasco; Acción Nacional hizo lo propio, pues su líder en Guerrero, Eloy Salmerón Díaz, se adjudicó también el primer lugar de sus candidatos pluris.
En Morena, la relación de candidatos de representación proporcional fue integrada con personajes desconocidos, en su mayoría, aunque la primera posición, producto evidente de una negociación, fue obsequiada a Adriana Román Ocampo, presidenta del DIF Acapulco y cuyo mérito principal es ser sobrina de la actual alcaldesa Adela Román.
Si bien no conviene a sus intereses, nuestros futuros legisladores están obligados a establecer candados definitivos para erradicar las dinastías legislativas y permitir la llegada de otros actores.
En lo que se refiere a las candidaturas a presidencias municipales, aún indefinidas, dentro de algunos institutos políticos se advierten imposiciones que desdeñan el “trabajo” de quienes vislumbraron la posibilidad de contender. Tanto los inconformes como los perfilados, sin embargo, son nombres conocidos también que no son garantía de buenos gobiernos, tan urgentes ante la crisis actual.
Los partidos políticos en general ensordecen ante el reclamo social de renovar cuadros, democratizar sus procesos internos e incluir a personas con capacidad y auténtica vocación de servicio, aunque su historial partidista sea escaso o nulo.
Postular a los personajes de siempre mantendrá los problemas de siempre. Es un círculo vicioso que ata de manos a los electores e inhibe el voto razonado que aspira a representantes y autoridades calificados.
La política en Guerrero requiere frescura, otros puntos de vista y otras actitudes, porque su anquilosamiento es lo que atranca el desarrollo estatal.
Pedro Kuri Pheres en Facebook
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