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El VIH-Sida no sólo los dejó en la orfandad. Ellas y ellos, todos menores de 18 años, enfrentan la pérdida de la salud, son portadores del virus. No están solos, reciben amor y cuidados de sus mamás sustitutas, las tutoras que vigilan su apego irrestricto al tratamiento farmacológico que es vital, los llevan a la escuela, los acompañan a la hora de sus alimentos, están al pendiente de sus tareas, de su vida, son su presencia materna.

Unidas por el compromiso de mejorar la existencia de los niños huérfanos portadores del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y que están bajo tratamiento antirretroviral, Graciela Alonso, Michelle Martínez, Graciela Hernández Benites y María Bibiana López, son mujeres profesionales, sicólogas, educadoras que apuestan y trabajan a favor de las poblaciones vulnerables. Son madres sustitutas, guías, tutoras, para los niños que viven en los albergues.

Llegaron a Fundación Ser Humano y Casa de la Sal procedentes de distintos puntos del país, a través de las procuradurías o de los DIF municipales, estatales o el nacional. María del Socorro García Estrada, sicóloga y coordinadora de enlaces hospitalarios en Casa de la Sal, explica que si bien la calidad de vida de los padres que tienen VIH ha mejorado, sigue habiendo casos de orfandad, a pesar de que este padecimiento no signifique ahora una sentencia de muerte inevitable.

Tomado de QUADRATINguerrero

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