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Hacer política en Guerrero no es nada fácil, la diversidad cultural, las tradiciones arraigadas y el temperamento de las y los guerrerenses dan forma a una peculiar manera de ejercer la política y de vivir la vida pública.

Hacer política en Guerrero no es nada fácil, la diversidad cultural, las tradiciones arraigadas y el temperamento de las y los guerrerenses dan forma a una peculiar manera de ejercer la política y de vivir la vida pública.

Guerrero ha tenido participación activa en todos los procesos sociales que han dado forma al país; desde la independencia hasta los movimientos armados de los 60 y 70, nuestro estado ha contribuido con sangre, sudor, lágrimas y talento para mejorar las condiciones de vida de quienes vivimos aquí.

En el 88, Guerrero participó en apoyo a Cuauhtémoc Cárdenas Solorzano, Porfirio Muñoz Ledo y la auto llamada “corriente democrática” del PRI, que se inconformó con la candidatura de Carlos Salinas; fue nuestro estado uno de los principales bastiones del PRD.

Bien lo dice el gobernador Héctor Astudillo, las elecciones en Guerrero siempre tienen dificultades, pero el pandémico proceso electoral 2020-2021 parece corresponder a los años más difíciles de la historia reciente del mundo que nos ha tocado vivir.

En la elección de candidatos a los diversos puestos de elección popular lo que parecía ser no fue y lo que era, cambió; esto ha traído como consecuencia una serie de conflictos al interior de los partidos, desbandadas y fracturas que alineado la balanza de la competitividad.

A lo anterior hay que sumarle las amenazas que el senador con licencia, Félix Salgado Macedonio ha hecho contra los consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE), quien incluso amagó con ir a la casa del consejero Presidente Lorenzo Córdova y mostrarle al pueblo de México las condiciones en las que vivía. La furia y desesperación mostrada en su discurso de ayer en la tarde dieron muestra de un hombre que no se detendrá en su pretensión de participar y por lo visto, cueste lo que le cueste.

Luego de esto, su principal aliado, el senador Ricardo Monreal le pidió a Salgado serenarse, la magistrada Olga Sánchez Cordero hizo lo mismo; mientras Mario Delgado, el principal causante de esta tragedia continuaba azuzándolo.

Por la noche, acompañado de José Manuel Zamacona y del presidente de MORENA, el dicharachero Félix se echó un palomazo, intentado cambiar la nota y la imagen del toro iracundo a quien según, le han estado rascando las criadillas. Por su parte, el Presidente López Obrador en su carácter de defensor de oficio continuó hablando de un fraude planeado desde lo más oscuro de quien sabe dónde.

Hacer política en Guerrero es difícil y requiere de gobernantes serenos, serios y comprometidos; requiere de personas que no se contradigan, pero sobre todo, que sepan afrontar la adversidad. Guerrero está cansado del conflicto, la polarización y el enfrentamiento, eso pues que se vio en el discurso de Félix Salgado.

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