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Lecciones y vida / Por: Daniel Hernández 

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Las redes sociales y las conversaciones casuales van dando cuenta de la nueva realidad vivida a raíz de la presencia del COVID-19 en el mundo y de sus consecuencias. Sin duda son muchas  las cosas en nuestras vidas que se han ido modificando relacionadas a ello, publicaciones y reacciones son muestra de que el 2020 y parte del 2021 serán un gran referente para la humanidad.

Al platicar con padres de familia, niños, adolescentes, profesores y autoridades es fácil darse cuenta que la adaptación es la mejor herramienta ante las circunstancias adversas. La sala, el comedor, la recámara son ahora áreas de aprendizaje y estudio, las aulas actuales también tienen cuatro paredes pero son dirigidas por padres de familia, abuelos, hermanos, hasta vecinos y maestros tutelándolos apoyados por el internet y la televisión.

Lecciones a la distancia por internet y televisión, pero más aún por maestros que realmente se esfuerzan, que usan nuevas herramientas, nuevas tecnologías, que doblan su capacidad para transmitir conocimiento. Videoconferencias, aplicaciones de mensajería, enlaces de páginas en la web, reportes y aportes, una pantalla y al otro lado intenciones, las mejores, para aprender y para enseñar, el futuro no tiene pausas sin importar qué tan grande o grave sea la contingencia.

Respeto por los niños y los adolescentes de ahora, sin importar que su presente esté rodeado de avances tecnológicos, siguen siendo humanos y siguen teniendo necesidades insustituibles, como los 30 minutos de recreo. Reconocimiento a los padres sobre todo a aquellos que trabajan, triple esfuerzo, familia, trabajo y docente de corazón improvisado. Maestros y maestras que no han recibido abrazos y preguntas, pero que no se han reservado pasión, como en todo hay de todo, en el tiempo como siempre se recuerda y valora a los mejores. Basado en lo anterior 15 días en semáforo amarillo sirven para cuestionar si el compromiso es el mismo por parte de todos.

Habría que darnos un espacio para reflexionar en cómo hubiéramos vivido o afrontado una situación similar en la niñez o la adolescencia algunas generaciones, las comparaciones serían notables, pero la actitud sería similar, sin duda, hacer lo mejor posible para salir adelante. El intenso deseo de querer que las cosas fueran diferentes nos debe dar la oportunidad que todo cambia, algunas veces de manera ordenada y con el tiempo necesario para adaptarse, otras veces no, tal como sucede ahora, lo mejor por hacer es entonces adaptarse y salir adelante, aprender y enseñar a distancia con la participación de todos es una muestra, es la vida misma.

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