Inicio Opinión Leamos / Por: Daniel Hernández 

Leamos / Por: Daniel Hernández 

4 minuto leer
0
178

Cada día hay más información a nuestro alcance, nunca antes había existido la posibilidad de acceder a temas que eran reservados para eruditos o privilegiados, encontrar un dato en algunas veces llevaba demasiado tiempo, metodologías y técnicas específicas, se conseguí y se iniciaba nuevamente el proceso, el de leer.

Como lo escribí al principio, cada vez hay más información al alcance de casi todos, pero también existe menor intención de esforzarse para obtenerla, queremos que todo esté detrás del botón ‘buscar’. Si se requiere ser más preciso entonces especificamos las palabras a encontrar dentro del texto arrojado después de un click. Ahorramos tiempo y esfuerzo, pero también nos perdemos la experiencia de navegar, en toda la extensión de la palabra, entre líneas armadas letras por letras, idea por idea y sentimiento por sentimiento.

Cada vez más nos gusta leer menos, y ante eso se podría objetar que durante todo el día y parte de la noche leemos y mucho, y sin duda hay razón en ello, pero son palabras que arman un post, una historia, un tuit, un estado, una imagen. Incluso la oportunidad de leer un artículo o un reportaje completo se ha resumido a una infografía, a un video, a un podcast.

Hagamos un ejercicio, recordar cual fue el él último periódico, libro o revista en el que hayamos mantenido nuestro interés más de cinco minutos, sin ser interrumpido por la tentación de encontrar el contenido en la internet o en alguna red social. Algunos sin duda siguen disfrutando el placer de escabullirse de la tecnología para poder disfrutar del placer de saberse atrapados en la disyuntiva de seguir o parar de leer lo que tenemos en nuestras manos, sabiendo que si se continua se terminará más rápido ese placer, y se detiene se tendrá la incertidumbre de lo que habría en el siguiente párrafo o artículo.

Brindemos la oportunidad a las nuevas generaciones de encontrarse, o reencontrarse, con la oportunidad de leer, una forma de hacerlo es leer, nosotros para ellos, rememorando las historias que antes les leían los adultos a los niños mientras describían con palabras la emoción que los autores impregnaban a sus obras, y que se volvían historias en la imaginación y anécdotas de vida, leamos un poco más a la vez, aprendamos mucho más para siempre.

Cargue Artículos Más Relacionados
Cargue Más Por Editor
Cargue Más En Opinión
Comentarios cerrados

Mira además

El orden se siente, la paz, en camino / Por: Raúl Gatica

De acuerdo a los datos en el informe del secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Se…