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Grupo Gayosso, la empresa líder en la prestación de servicios funerarios en México comparte información de valor en su blog realizado por el grupo de especialistas en tanatología

Ciudad de México, a 25 de marzo de 2021.- Grupo Gayosso, la empresa líder en la prestación de servicios funerarios en México comparte información de valor en su blog realizado por el grupo de especialistas en tanatología para la nueva plataforma de Vida y Bienestar, en donde se desarrollan los temas y aspectos más relevantes para la salud emocional y en esta ocasión sobre: las fases del duelo.

La pandemia y el confinamiento han modificado todo, desde la forma de vivir, la forma en la que acontecen las pérdidas tanto emocionales como materiales. Cuando la muerte llega, sufrimos un proceso emocional desadaptativo llamado duelo y este se va experimentando en diferentes momentos, con emociones y sensaciones que muchas veces se desconocen, con la creencia de que es muy díficil salir de esta fase, ya que vivir una pérdida significativa cambia la vida de cualquier ser humano.

Elisabeth Kübler-Ross (2010), quien es la autora del libro: “Sobre la muerte y los moribundos” comenta que “la muerte es todavía un acontecimiento terrible y aterrador, y el miedo a la muerte es universal y todavía no lo tenemos dominado”, y al final no importa lo que perdemos si no como esta pérdida nos afecta. Esos momentos, formas y tiempos, la autora las engloba en las siguientes etapas:

Negación y asilamiento:
Ira
Pacto
Depresión
Aceptación y esperanza.

Por otro lado, el autor John Bowlby (1980) propone las siguientes fases para explicar el duelo:
Fase de aturdimiento o de shock
Fase de anhelo y búsqueda de la persona perdida
Fase de desorganización y desesperación, y
Fase de reorganización.


Al experimentar la muerte de un ser amado, con quien se tenía una relación emocional consistente, la realidad se mueve y deja en muchas ocasiones sin saber por dónde comenzar. De alguna manera todos viven y procesan de diferente forma la muerte de un ser querido, porque el duelo es personal y único, por lo cual puede llegar a sorprendernos la manera de reaccionar ante ello.


Como explican los autores antes mencionados, al inicio de una pérdida el cerebro se protege evidenciando un mecanismo de defensa llamado negación, que hace sentir que lo que se está viviendo no ésta sucediendo, cuesta trabajo creer que es verdad. Por eso en ocasiones el comportamiento es como si se estuviera presenciando algo, pero desde otro cuerpo, sin sentimientos o sensaciones en el momento.

Conforme va pasando el tiempo, el cerebro, a diferentes ritmos, dependiendo de cada persona, se asimila e inicia un proceso de aceptación a la realidad, pero a su vez, en algunos va creciendo un sentimiento de enojo profundo (Ira), miedo, ansiedad, angustia, llanto, culpa, los cuales en ocasiones se pueden desatar en contra de los seres queridos, o tal vez con el familiar que ha partido, e incluso puede verse reflejado con alguna deidad, o con acciones que se pudieron haber hecho, porque cuesta aceptar que un ser querido murió, que ya nunca estará y como un reflejo de la insatisfacción, se producen dichos sentimientos


En muchas ocasiones el dolor que se llega a sentir por la ausencia del ser querido, podría generar un acercamiento o fortalecer una creencia religiosa, donde de alguna manera se negociará el poder sentirse mejor a cambio de algo que este dispuesto a hacer, con la finalidad de que esta sensación cambie. Otras veces no se quisiera existir, porque se siente tanto dolor, que se somatiza en el cuerpo, y el alma de la persona que está en este proceso podrá sentirse muy lastimada, pero esto sucede mientras la realidad se acomoda y procesa en el pensamiento en el aquí y el ahora.

Este sentimiento de tristeza se va a agudizando conforme va pasando el tiempo, se puede ir sintiendo cada vez más a menudo fuera de lugar, es increíble, darnos cuenta qué antes de la perdida, se pertenecía a un grupo de amigos o familiares y ahora pareciera que no encajamos en ellos Por otro lado, en algunas personas, éste desgano comienza a hacerse presente en su forma de vivir, ya disfrutan las mismas cosas, aunque todo les lleva al recuerdo que hoy lastima.


Sin embargo, en un duelo sano, sin darse cuenta, poco a poco la ausencia se va volviendo parte de la nueva cotidianeidad, se va a tratando de cumplir con las actividades y obligaciones, y se sigue con el flujo de la vida pero sin ese entusiasmo, y el correr del tiempo a veces no da la oportunidad de detenerse, (aunque a veces la persona quiera hacerlo para procesar el dolor).

Se comprende que las pérdidas significativas pueden desestabilizarnos y nos des-adaptan, con fluir del tiempo estas van llevando a otra parte de la vida, aunue no siempre la nueva forma es incomoda, a unos puede ayudarles a mejorar la calidad de vida.


“Hay muchas maneras de vivir el proceso de duelo, por lo que es importante recordar que dependerá de la personalidad, el tipo de muerte, las circunstancias en que ocurrió el deceso entre otros, son fundamentales e influyen en el desarrollo del proceso de duelo”, comentó Anahí Polo, coordinadora de Tanatología en Grupo Gayosso, “Por lo cual se sugiere activar redes de apoyo, aceptar el tiempo como viene y acercarse a un profesional para que pueda brindar acompañamiento y guía en estos momentos. Seguro juntos encontraremos la mejor manera; una que se adecue a ti”.

Para acceder al contenido de la plataforma Vida y Bienestar, le invitamos a consultar www.gayosso.com. Para seguir las transmisiones totalmente abiertas y gratuitas vía streaming los jueves a las 19:00 hrs, visitar la página de Gayosso en Facebook, el material también se encuentra disponible en YouTube y Spotify.

Foto: Francisco Moreno / Unsplash

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