Inicio Opinión La impresentable Autopista del Sol / Por: Por Pedro Kuri

La impresentable Autopista del Sol / Por: Por Pedro Kuri

6 minuto leer
0
156

Con pleno conocimiento de causa, el Gobierno federal, a través de Caminos y Puentes Federales (Capufe), aplicó un incremento al peaje de la autopista del Sol que representa, en promedio, unos 100 pesos más por recorrer las cinco casetas que comprende la principal vía de conexión entre el Centro del país y Acapulco.

El anuncio del nuevo costo por hacer uso de esta carretera, la más cara del país, fue lanzado la víspera del pasado puente vacacional del 5 de febrero, el primero de este 2019, sorprendiendo a muchos de los asiduos visitantes de este puerto y de los destinos turísticos de Guerrero.

Desde hace años, un reclamo justo y persistente de la iniciativa privada y de algunos gobiernos locales en turno ha sido la revisión de la cuota de la autopista del Sol. Por supuesto que la intención de esto es conseguir una carretera más económica para incrementar el flujo de turistas, pero también se busca poner fin a la interminable cirugía a que ha sido sometida esa vía en distintos tramos que la tornan insegura y sumamente peligrosa. Basta atravesar los tramos parchados por Capufe, principalmente en los tramos Chilpancingo-Iguala e Iguala-Cuernavaca, para corroborar su deficiente estado físico, aunque ninguno, para ser justos, está exento de trabajos de reparación a lo largo de los 365 días del año.

Además, el año pasado padecimos algunos hechos de inseguridad ante la escasa vigilancia policiaca a lo largo de los 367 kilómetros de la mal llamada, en su momento, supercarretera. Fueron denunciados públicamente, por ejemplo, asaltos ocurridos a automovilistas a plena luz del día; incluso, a algunos se les despojó de su vehículo.

Por esas razones de mucho peso, esencialmente, resulta inverosímil que la Cuarta Transformación determine pertinente un aumento en la autopista y lo justifique como algo simbólico.

Si bien Acapulco es la playa más cercana a la capital del país y otras entidades aledañas, el gasto total de su viaje sí influye en la decisión del turista sobre vacacionar o no en nuestro puerto y, definitivamente, tener una carretera de alto costo con las deficiencias referidas inhibe su arribo.

A casi 30 años de su construcción, la autopista del Sol requiere, hoy día, una reingeniería profusa: lo mismo revisar la concesión a la iniciativa privada para su administración y los términos del contrato de prestación de servicios emitido por el Banco Nacional de Obras (Banobras), que corregir los errores estructurales de origen por la mala planeación de su construcción.

Más allá de impulsar su promoción en el mercado nacional e internacional, Acapulco y los destinos guerrerenses ameritan ya actos de justicia social ante el rezago padecido en las últimas tres décadas. Uno de estos, quizá el más significativo, es tener una vía de comunicación terrestre digna y de alta calidad que garantice un tránsito ágil y seguro a quienes sostienen la economía de esta entidad vía el turismo.

El costo nunca ha sido problema. Más bien, es el pago de un servicio impresentable y desastroso.

Por Pedro Kuri Pheres en Facebook

@pedrokuripheres en Twitter

acapulco.ok@gmail.com

Cargue Artículos Más Relacionados
Cargue Más Por Editor
Cargue Más En Opinión
Comentarios cerrados

Mira además

Culpar al pasado / Por: Eric Morales

Culpar al pasado es algo muy recurrente que hacemos nosotros como sociedad para no afronta…