Dark Light
Es una constante a atender, por si acaso lo último que hacemos en el día es dar una última checada a las redes sociales y después poner la alarma, hacer checklist y confirmar que faltó tiempo, al otro día habrá más oportunidades



Hace algunos años, o tal vez varios, se recurría a la naturaleza o a dispositivos con mecanismos especiales para alertar de una hora en específico en el que se programaba iniciar las actividades del día, después seguía una rutina en la que se priorizaban acciones enfocadas en el bienestar personal propio, el desayuno, el baño, el ejercicio entre otras. Se decía que de otro modo no se podía empezar el día y que eran tareas imperativas todas las mañanas.

El tiempo avanza y también la forma en que vivimos el día a día, ahora cabe preguntar; ¿cuál es la segunda actividad qué haces en la mañana? Así es, después de tomar el celular para apagar la alarma sigue revisar alguna de las redes sociales o plataformas de mensajería, la más popular es whatsapp. La vida entonces empieza a gravitar en base a lo que otros hacen y no de lo que se tiene que hacer. Varios minutos después sigue una pausa para dar espacio a los temas personales, atendidos estos se mantiene la atención en el celular, varias veces en el transcurso de las próximas horas.

¿Será tan importante, urgente, una prioridad o necesario hacerlo ? Cada vez la respuesta se aleja del no y empieza a anidarse en el si. Se requiere formar parte del ritmo vertiginoso al que nos llevan los canales de comunicación que tenemos con el mundo exterior en la palma de nuestra mano, tenemos nuestros temas de interés en los que solemos enfocarnos, pero al interactuar con otras persona te puedes dar cuenta que al hacerlo se pudo haber perdido la oportunidad de enterarte del tema que está en tendencia, otra vez hay que alejarse del interés personal y adentrarse en el mundo de otros para estar actualizado y con ello obtener tranquilidad.

Se va dispersando la atención a lo largo del día, al escuchar, al ver, al alimentarse, al descansar, casi siempre inclinando la cabeza para “aprovechar” el momento, los demás y lo demás requieren nuestra atención, también hay que aportar material, audios, fotos, ideas, imágenes, videos, hay frecuencias marcadas para no sentirse fuera del ritmo acelerado en el que se vive en la red, interacción constante, ida y vuelta, dar atención puede retribuir en recibir otro poco, cumplir o no la misión del día.

Las horas avanzan, estamos o no al tanto de lo necesario, es una constante a atender, por si acaso lo último que hacemos en el día es dar una última checada a las redes sociales y después poner la alarma, hacer checklist y confirmar que faltó tiempo, al otro día habrá más oportunidades. Se distribuye la atención en aquello que consideramos importante, cada vez se va diversificando ese parámetro, incluyendo lo que nos ofrece nuestro celular, verlo o usarlo cuando es necesario o prioritario se vuelve un dilema pero se convierte en un asunto de la vida misma cuando nos lleva a situaciones que nos afectan personalmente y como sociedad, hay tendencias que apuntan a la desintoxicación de este tipo de actividades, atender desde ahora el tema puede crear mejores condiciones futuras.

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