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Mientras la autoridad decide desarrollar protocolos claros para determinar el nivel de las amenazas en internet, hay 4 cosas que los ciudadanos podemos hacer para confirmar la veracidad de rumores online, publicó la versión online de Forbes, en México.

La noche del domingo 24 de abril de 2016, en Acapulco se suscitaron un par de balaceras en las zonas turísticas más tradicionales de la ciudad, en la que llega un amplio número de visitantes. Los supuestos objetivos fueron un hotel donde se alojan los elementos de la policía federal y un centro administrativo y de operaciones de esa misma institución en un centro comercial de la avenida Costera Miguel Alemán.

La cotidianidad de la violencia en el destino de playa, ya no sorprende a residentes y visitantes quienes ante un mar de información, están conscientes de que puede pasar, aunque el amor por su belleza natural es el elemento de valor, para vivir o visitar al otrora mejor destino del mundo.

A través de una serie de mensajes en la aplicación de mensajería WhatsApp, grupos en Facebook y con visibles usuarios falsos en Twitter, circuló un aviso a la ciudadanía en los que se advertía de futuras agresiones, como parte de una “limpia” de un grupo del crimen organizado en la ciudad. Esta vez, fue real.

El gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, aceptó que hubo balaceras en tres puntos del puerto, siendo el objetivo la Policía Federal, desatando una persecución y enfrentamientos, aterrorizando a la población de Acapulco, e insistió (con razón) que el suceso se sobredimensionó debido a las redes sociales y el uso de trols en la sicosis originada durante la noche del domingo.

La falta de tecnologías de información en los gobiernos locales, los sustrae de tener un elemento estratégico, aunque ello puede ser producto de la desconfianza que generan en algunos políticos, que “al desconocer su valor se preguntan si están gastando demasiado en tecnologías o por qué no ven los resultados a corto plazo”, señala la experta, Amaia Arribas es Doctora en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del País Vasco, España.

En teoría, las autoridades deberían hacer trabajos de inteligencia que les permitieran ubicar las direcciones IP desde donde salen los mensajes y hacer una geolocalización de los emisores. Con ello, aunado a trabajos de investigación, podrían determinar si quienes emiten las alertas son miembros del crimen organizado o pertenecen a la sociedad civil, afirma la versión digital de Forbes.

“Una Unidad de Inteligencia Digital, con protocolos en el monitoreo, análisis, uso de Big Data o de simple observación de perfiles de usuarios desde donde emanan los mensajes de temas que atentan la ilegalidad, por supuesto el manejo de la Deep web, permitiría tener un semáforo de alerta para que en base al análisis, advertir sobre la veracidad de las amenazas y tomar decisiones y acciones al respecto, la ausencia de este es evidente, genera el silencio, confusión, caos que termina en sicosis” señala Raúl Gatica, quien fuera responsable del área digital del gobierno de Acapulco, durante un escenario similar al ocurrido en el 2009.

Consultado para La Síntesis.Mx, José David Mendoza, analista en comunicación digital, señala algunos puntos de identificación para verificar los mensajes que generan pánico en la población y circulan en las redes sociales. “El tono de la voz, la pausa en la articulación de las palabras, el acento, el sonido ambiental,  son elementos clave para saber si está en una situación de riesgo, si esta leyendo, o en el lugar donde dice estar. Durante la noche del domingo 24, los audios se notaron grabados con anterioridad, tenían una línea discursiva, desafortunadamente durante un evento de esta naturaleza, la preparación e información para determinar la veracidad no se tiene, el miedo se apodera de la mente y replica esa desinformación en automático” señaló el analista.

La revista Forbes, hace un recuento de acciones básicas que todos podemos realizar ante un escenario de rumorología en redes sociales.

  1. Buscar la fuente del rumor. Es importante informarnos de dónde viene un rumor, sobre todo cuando se trata de situaciones de seguridad. En ocasiones se trata de rumores sin fundamento, que sólo buscan confundir a la ciudadanía.
  2. Buscar las fuentes oficiales. Ante un rumor de tal magnitud es importante buscar la posición de las autoridades. En el caso de que no existiera una postura oficial, entonces sería muy pertinente preguntar y pedir orientación.
  3. Hacer una búsqueda en internet. La mayor parte de las veces los rumores son reciclaje de otros lanzados previamente. Por ello es importante que recurramos a los motores de búsqueda para saber si esa amenaza o texto no se ha lanzado con anterioridad.
  4. No confiar en las imágenes. Muchas veces las amenazas se acompañan de imágenes que resultan contundentes o muy convincentes. Antes de creer en todo lo que vemos en las redes sociales podemos hacer una búsqueda de imágenes para saber si no se han utilizado antes o cuál es su procedencia. TinEye es un excelente servicio de búsqueda de imágenes que permite encontrar el origen de las imágenes, cuántas veces se ha utilizado o si se ha modificado; una herramienta similar es PicsLikeThat. Basta con subir la imagen para encontrar su origen.

La cercanía a la ciudadanía de las autoridades locales es y debe ser parte de estrategia digital, en la que la inteligencia digital es solo una parte del mundo visible para todos, si quieren datos adicionales, tendrán que entrar a la deep web a la parte oscura que representa la Internet profunda y que es 500 veces mayor que la internet superficial, siendo el 95 % de esta información públicamente inaccesible. Ahí el reto del gobierno de Guerrero y el de Acapulco.

 

Roberto Garza.

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