Inicio Opinión Hasta que se acabe / Por: Daniel Hernández

Hasta que se acabe / Por: Daniel Hernández

5 minuto leer
0
148

Más de 200 días desde que se indicó en nuestro país que era necesario el autoconfinamiento con el fin de aplicar medidas que permitieran sortear la pandemia provocada por el COVID-19. Nuestro continente como nuestro país tuvieron una gran oportunidad, la presencia entre la población del virus se dió con semanas e incluso meses de diferencia con el primer brote en el país de origen en el continente asiático. Brote que se fue expandiendo y cruzando fronteras, tocando las puertas de los países europeos.

Fueron días cruciales que a las autoridades del continente americano les permitirían prepararse en todos los sentidos para la inminente presencia del SARS-COV-2 entre los ciudadanos de los países que lo conforman. Por razones que ahora no se plantearán esa oportunidad no se aprovechó plenamente, razones sin duda serán bastas para explicar el porqué no se hizo, una de ellas fue la confianza de que el virus fuera contenido, situación que no se dió y que nos empezó a afectar directamente, de diferentes maneras, con impactos profundos en muchos aspectos sociales y sobre todo humanos.

Los estragos que se señalan anteriormente son más difíciles de contabilizar pero más cercanos de percibir, más de 200 días que poco a poco han llevado, según la OMS, al cansancio, la apatía, el hartazgo, la indiferencia, la desmotivación. Los detonadores son los estragos provocados en las personas por las consecuencias derivadas de la existencia y presencia del virus que provoca la pandemia. El estrés generado en la mayoría de los casos ha ido socavando muchos de los aspectos que brindan las condiciones apropiadas de bienestar tanto en lo individual como en sociedad.

Todo esto a llevado a una relajación de la atención y seguimiento de los cuidados y medidas que permitan mantener en niveles bajos la propagación del virus. Las necesidades han llevado a tomar acciones en diferentes rubros para afrontarlas, las económicas y sociales han sido las principales en buscar ser atendidas. En ambos casos las autoridades han ido buscando y encontrando mecanismos para reactivarlas, pero desafortunadamente no se entendió el principal objetivo de ajustar la estrategia que busca el bienestar general.

Es comprensible el cansancio que se debe sentir a la fecha, y más aún las necesidades generadas, por las restricciones y medidas que fueron aplicadas, pero el relajamiento de estas está presentando rebrotes, nuevamente los países asiáticos y europeos no están brindando la oportunidad de prepararnos para que no pasemos por lo mismo que ellos actualmente, poder salir, reactivarse, retomar, es algo que si bien poco a poco se ha ido permitiendo también se debe considerar que si no se hace siguiendo y atendiendo las recomendaciones para nada nos será beneficioso en el sentido de terminar con el cansancio acumulado por la situación, la relajación e indiferencia nos podría llevar a retroceder en los logros obtenidos en meses anteriores, dice el clásico que “se acaba hasta que se acaba”, es la vida misma.

Cargue Artículos Más Relacionados
Cargue Más Por Editor
Cargue Más En Opinión
Comentarios cerrados

Mira además

Muere Maradona

Diego Armando Maradona murió a los 60 años después de sufrir una descompensación en su dom…