Inicio Opinión En la involución nacional / Por Pedro Kuri Pheres

En la involución nacional / Por Pedro Kuri Pheres

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Las ideas y visión de este nuevo gobierno distan de ser transformadoras. La transformación pragmática implica incorporar ideas novedosas para lograr, de entrada, el cometido más deseado en el discurso del presidente Andrés Manuel López Obrador: extirpar la corrupción.
Hoy, más allá de desterrarla, el gobierno de la República amorosa la sigue propiciando con las mismas formas nocivas que hunden a nuestro país, pero con otros personajes.
Además, las políticas públicas en materia social y económica no están atacando las causas originales de la pobreza, el desempleo, la marginación y el rezago.
Las becas a ‘ninis’, como despectivamente se ha tenido a bien llamarles a los jóvenes que no estudian ni trabajan, no atienden una demanda real de educación universal y de calidad que les permitiría prepararse y ocuparse. Es una población que, ante la indiferencia oficial, también es presa del crimen organizado para su reclutamiento.
La reciente decisión que resulta por demás descabellada es el brete financiero en que se dejará inmerso a Petróleos Mexicanos (Pemex), una de las empresas del Estado en riesgo de crisis. El presidente anunció que Pemex y la Secretaría de Energía se encargarán de supervisar y coordinar la construcción de la refinería de Dos Bocas, luego de declarar desierta su licitación porque ninguna de las empresas concursantes se ajustó al plazo de entrega de tres años ni al tope de inversión fijado en 8 mil millones de dólares.
De acuerdo con la proyección de López Obrador, la refinería se hará “a la antigüita” en menos de tres años y se limitará al presupuesto referido. Los consorcios que competían por esta obra ofrecieron un costo de entre 10 mil y 12 mil millones de dólares y ninguna garantizó entregar en menos de tres años por considerarlo inviable.
Si esas compañías, con años de trabajo y experiencias, concluyeron que los requisitos impuestos por el gobierno federal no podrían cubrirse, parece un capricho de López Obrador asegurar que su gobierno sí tiene la capacidad para desarrollar la obra.
El anuncio, por supuesto, ya encendió alertas en el sector financiero internacional. Especialistas en la materia, así como la agencia calificadora Moody’s, consideran riesgoso para las finanzas de Pemex emprender un proyecto de esa naturaleza.
Pero el riesgo mayúsculo, que no es de segundo plano, es la mala señal enviada hacia el exterior ante futuras inversiones. Así se marcó desde la cancelación del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México y hoy se ratifica la reticencia de la Cuarta Transformación a nuevos capitales, tanto locales como extranjeros.
La política económica de la actual administración y su acérrima animadversión hacia el neoliberalismo pone al país en una suerte de aislamiento que resulta retrógrada en un contexto globalizador del que no lo puede abstraer sin un saldo fatal para nuestra sociedad y nuestro futuro inmediato.
Pedro Kuri Pheres en Facebook
@pedrokuripheres en Twitter
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