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El potencial de Acapulco como destino turístico está alejado de la mala imagen que pretenden endilgarle. La percepción sobre el puerto, según las evidencias, demuestran que se trata de un sitio confiable, atractivo y cálido para seguir depositando capital privado.

Esta semana, el Grupo Mundo Imperial presentó su denominado Plan Maestro Integral para la Reactivación Turística y Económica de la zona Diamante que prevé 16 proyectos destacados en turismo de salud, aventura y en la profesionalización de la presentación de servicios turísticos.
Con una inversión de más de mil millones de dólares, el arranque de este ambicioso plan está previsto para 2017 y finalizaría en 2022.
Los desarrollos previstos permitirán generar unos 10 mil empleos directos que reactivarían la economía regional.
El anuncio de Grupo Mundo Imperial no sólo es esperanzador en medio de la turbulencia social por el fenómeno de una innegable inseguridad que no es privativa de Acapulco, pero nos impacta.
También es un mensaje hacia el sector privado de que en Acapulco existen condiciones favorables para la detonación de nuevos proyectos de inversión, viables y rentables, que refresquen el panorama del puerto a la vista del mercado turístico.
Esa es la ruta a seguir para transformar el rostro de Acapulco y alentar a otros empresarios a renovarse, insertarse en la nueva dinámica y hacer de este destino un digno competidor frente a otros nicho que han atrapado al turismo extranjero que otrora prefería nuestras playas, nuestros atractivos y nuestra vida nocturna.
Las oportunidades son infinitas, pero se requieren empresarios con visión y disposición de apostarle al puerto que sirvió, en su momento, como trampolín de hoy grandes cadenas nacionales e internacionales.
El anuncio de Mundo Imperial vino acompañado del inicio de las obras de remodelación del aeropuerto internacional de Acapulco, trabajos que tendrán una inversión de 547 millones de pesos, a cargo de Grupo Aeroportuario Centro Norte (OMA), y concluirán en un plazo de 18 meses.
Esta, representa la primera obra para mejorar la capacidad e imagen de esta terminal aérea en los últimos 60 años.
La obra, proyectada sobre una superficie de más de 18 mil 800 metros cuadrados, consiste en una nueva terminal de tres niveles con mezzanine, salas de espera más amplias e iluminación vanguardista, que atenderá a 1.3 millones de pasajeros nacionales e internacionales.
Las buenas noticias con que inicia Acapulco el verano son una señal inequívoca de que, además de la iniciativa privada, el gobierno federal está decidido a devolverle esplendor a la otrora Perla del Pacífico mexicano mediante obras de infraestructura moderna.
El esfuerzo del gobierno estatal en la materia también es plausible y hoy, por ejemplo, la puesta en marcha del continuamente postergado proyecto Acabús ofrece otra imagen urbana de Acapulco a los visitantes desde su llegada vía carretera.
Esta transformación integral, desde el frente privado y el oficial, permitirán afianzar el camino hacia la consolidación de Acapulco como destino turístico los 365 días del año, y dejar atrás los malos meses en que las ganancias se tornan profusas pérdidas, deudas y definiciones sobre bajar o mantener abiertas las cortinas.

 

Pedro Kuri Pheres en Facebook
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acapulco.ok@gmail.com

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