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El líder moral y espiritual Por Pedro Kuri Pheres

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Hablar de Pedro Kuri Yasbek, pionero del empresariado en Acapulco, desata nostalgias de lo que fue este puerto antes de los caóticos contrastes sociales, urbanos y económicos actuales. También, nos remite a una sociedad civil activa que se involucraba de lleno en las acciones de gobierno para mantener una ciudad relativamente ordenada y con servicios públicos eficientes.
Convencido de que Acapulco debe ser retribuido por la majestuosidad que permite mantener una industria turística activa, don Pedro, como era llamado con cariño mi padre, apostó por el crecimiento de este destino, pero le interesaba más forjar una auténtica comunidad con principios y valores.
Hombre de fe y familia, fue reconocido por encabezar uno de los periodos más eficientes y transparentes al frente del organismo operador del agua del municipio, otrora la Junta de Administración del Agua Potable (JAAPA), que le valió ser considerado prospecto a presidente municipal, lo cual rechazó tajante.
Anituy Rebolledo Ayerdi, periodista y cronista de la ciudad, describe con lucidez algunos pasajes de la vida de don Pedro en el texto que se reproduce de forma parcial a continuación, a manera de recordarlo este 26 de octubre en un aniversario luctuoso más.

Pedro Kuri Yasbek.

Don Pedro Kuri Yasbek fue un ser excepcional, carismático y con una enorme capacidad de liderazgo, más allá de su comunidad. Aquí se instaló con su almacén Driles y Casimires, localizado en el tapón de la avenida Cuauhtémoc, atrás de la Casa Alzuyeta, mudándose a Galeana y Mina una vez ampliada la avenida. Hasta ahí llegaban diariamente -tacita de café exprés de por medio-, hombres que tenían en él, además de un amigo, a un guía moral y espiritual. Yamel, su esposa, siempre a su lado.
Fue un adelantado sobre el papel que debía jugar el sector privado -hoy sociedad civil- en los asuntos públicos de la comunidad. Estaba convencido de que los dos poderes, el poder político y el poder social, podían complementarse en aras de un mayor bienestar para los demás. Así, aceptó el reto de encabezar la Junta Administradora del Agua Potable de Acapulco (JAAPA), creada por la entonces Secretaría de Recursos Hidráulicos (SRH) para operar el sistema Papagayo recién construido. Lo hizo con el aplauso de los acapulqueños y el elogio de la dependencia. La transparencia en el manejo de los recursos públicos fue uno de los logros más apreciados de esa administración, cuya tesorería estuvo en manos del contador Raúl Orbe.
Cuando en el nuevo gobierno del ingeniero Rubén Figueroa Figueroa se crea la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (CAPAMA), en relevo de la JAAPA, don Pedro y su grupo entregará el organismo durante una junta de consejo encabezada por el mandatario de Huitzuco.
–«Quiero hacer hincapié, señor gobernador, en que las personas del sector privado que arrancamos y operamos con éxito la JAAPA lo hicimos honoríficamente porque queremos retribuir algo de lo mucho que nos ha dado Acapulco. Renunciamos a cobrar un solo centavo por concepto de honorarios y de viáticos en aras de la salud financiera del organismo», enfatizó el señor Kuri en la parte final de su informe.
–«¡Bueno -responderá en su turno el gobernador Figueroa Figueroa-, si ustedes no cobraron salarios y viáticos fue porque no quisieron -nunca diré que por pendejos-. Lo que sí les digo es que el director de la CAPAMA, el profesor Florencio Encarnación, aquí presente, sí va a cobrar y muy bien!.
Como fervoroso católico, no menonita, Pedro Kuri emprendió acciones pías y solidarias como la Casa de la Cristiandad de la iglesia de la Sagrada Familia, destruida por el huracán Paulina, cuya administración mantuvo hasta su muerte.
Se echará a cuestas también el sostenimiento de un dispensario operado por monjas en Tlacoachistlahuaca, dedicado especialmente a niños amuzgos.
También, la construcción de un pequeño puente para llegar a esa cabecera municipal, gestionado por él ante la SRH, aprovechando su gran amistad con el delegado Fernando Galicia Islas.
Kuri Yasbek desautorizará a un grupo de amigos cuando inicien una plataforma política para llevarlo a la alcaldía de Acapulco. Hombre soñador pero práctico, estaba convencido de que la política del momento obedecía al mando de un solo hombre y que su decisión nunca le favorecería, incluso en la hipótesis de que contará con la simpatía popular.

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