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La principal criptomoneda por valor de mercado, el bitcoin, ha perdido más de un 30% de su valor en los últimos tres meses, aunque viene de recuperarse de un segundo trimestre realmente malo en el que llegó a marcar 31.000 dólares (junio).

La principal criptomoneda por valor de mercado, el bitcoin, ha perdido más de un 30% de su valor en los últimos tres meses, aunque viene de recuperarse de un segundo trimestre realmente malo en el que llegó a marcar 31.000 dólares (junio).

Muy lejos parecen ya los máximos de 63.900 dólares que marcó a mediados del mes de abril (cerca de un 40% de caída desde entonces), en pleno segundo trimestre. Sin embargo, la tendencia parece que poco a poco se revierte y el último día de julio el bitcoin superó de nuevo los 41.000 dólares; incluso llegó a tocar los 42.000 dólares, según las pantallas de Coindesk.


Eso sí, el bitcoin sigue haciendo gala de su volatilidad, pues las pantallas registraron un mínimo de 30.000 dólares el 20 de julio. Sin ninguna duda, invertir en criptomonedas sigue siendo no apto para ahorradores con problemas de corazón.


Las razones que en el corto plazo justifican estos movimientos del bitcoin son macroeconómicos, pues los expertos apuntan que muchos inversores estarían tomando posiciones en la criptodivisa para protegerse contra el repunte de la inflación, sobre todo en Estados Unidos.


Pero también para protegerse contra las consecuencias que pueda tener en la economía estadounidense el final del tapering, o programa de recompra de activos que compra alrededor de 120.000 millones de dólares en activos al mes.


Los economistas han hablado largo y tendido sobre la temporalidad de este repunte de la inflación. Por ejemplo, hay muchas páginas en Facebook de broker especializados que así lo indican. De confirmarse sus previsiones, una parte del rally del bitcoin no tendría sentido a medio plazo, pues la inflación tendría poco recorrido y no justificaría las posiciones en bitcoin.


Por el otro lado, en cambio, aunque puede ser pronto para pensar en una inmediata retirada de los estímulos por parte de la Reserva federal estadounidense, lo que está claro es que estas medidas sí tendrán un final. Quizás sea pronto para justificar la toma de posiciones en el bitcoin, pero a corto plazo se justificaría por un repunte de la inflación y por otro, a medio o largo plazo, por la retirada de los estímulos.


Entonces, si las justificaciones macroeconómicas no terminan de resultar del todo creíbles hay que buscar las razones de los últimos movimientos del bitcoin y otras criptomonedas en el análisis técnico.

A bote pronto sí que parece que el bitcoin pueda estar sobrevendido. Además, estamos ya en pleno mes de agosto, los volúmenes de trading caen sensiblemente y es más fácil mover el mercado con menos dinero.

Así, invertir en criptomonedas en verano es un poco más complicado. Puede ser que manos fuertes hayan llevado al bitcoin al nivel de los 40.000 dólares, pero los expertos recomiendan un poco de paciencia para ver si la criptomoneda se asienta o no en esos niveles.

Si lo hace, el análisis técnico apunta a la media móvil de 200 sesiones, que se situaría en torno a los 44.600 dólares como próximo objetivo del bitcoin. De nuevo, si la criptomoneda fuera capaz de superar ese nivel, con o sin pausa de por medio, la tendencia sería alcista.

Eso sí, a muy corto plazo, el bitcoin lo que puede es estar sobrecomprado, según el índice de fuerza relativa, que compara la magnitud de las últimas pérdidas con respecto a las de las últimas ganancias.

En resumen, dado que estamos en agosto y hay poco movimiento en el mercado, es mejor seguir al bitcoin por análisis técnico. Las razones macroeconómicas que podrían explicar sus últimas subidas no se sostienen demasiado. Invertir en criptomonedas es complicado y la situación actual de los mercados no lo facilita.

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