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Drogas y alcohol: el futuro de Guerrero

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Editorial/La Síntesis

Los vaivenes económicos por un dólar irrefrenable que avasalla al peso mexicano y una política monetaria incierta ante factores externos impactan al turismo, sostén de Guerrero.

Gobiernos locales han intentado diversificar la economía estatal, de forma fallida, a efecto de aflojar la supeditación de la llamada industria sin chimeneas. El Parque Industrial El Ocotito es un ejemplo de ese fracaso.

En últimas fechas, se ha pretendido reorientar la directriz económica con miras a detonar otros campos potenciales de empleos e ingresos, como el sector minero, pero no es lo suficientemente extenso para arraigarse como principal actividad económica de Guerrero.

La actual administración estatal ha depositado parte de sus esperanzas financieras en rutas sumamente ambiciosas no sólo por los beneficios económicos que capitalizarían. Se trata de proyectos que, además, contribuirían a disipar de manera paulatina, pero gradual, la sombra de la violencia.

Es una fórmula, quizá, con elementos aparentemente nocivos que indefectiblemente levantan suspicacias por tratarse de ingredientes de la pugna entre grupos de la delincuencia organizada, pero su alcance, de concretarse, sería superlativo. 

La primera es relativa al alcohol. A través del sello comercial  “Orgullo Guerrero”, que publicitará el comediante acapulqueño Javier Carranza “El Costeño”, el gobierno estatal pretende posicionar el mezcal como bebida pura de origen guerrerense en el mercado nacional e internacional.

En las regiones productoras de esta tradicional bebida, mediante recursos económicos destinados a concretar micro, pequeñas y medianas empresas, algunos grupos han logrado elevar el nivel de calidad del mezcal no sólo en términos de preparación; también, en su presentación.

Desde hace algunos años, el mezcal guerrerense comenzó a expenderse bajo algunas marcas en envase de vidrio con su debida etiqueta de presentación, a manera de poder competir con otras bebidas similares que han afianzado canales de comercialización para llegar a las grandes tiendas. La pretensión, incluso, es poder competir con otros destilados mexicanos con denominación de origen como el tequila, de amplia fama internacional.

Aunque los orígenes del mezcal se remiten al vecino estado de Oaxaca, en Guerrero se ha convertido en una de las bebidas características de la entidad y se produce en destilados añejo, reposado y blanco, así como en algunas presentaciones con sabores frutales que han conquistado paladares en el país y el extranjero, sobre todo, los llamados artesanales que pretenden ser incorporados en esta dinámica.

Aunque polémico y controversial, el otro campo de oportunidad económica para Guerrero se remite a las zonas serranas del estado, particularmente, a los cultivos de amapola. De esa flor, de cuyo bulbo se extrae la goma de opio que sirve para la elaboración de la heroína, dependen unas mil 287 comunidades del estado, según información de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) citada por el periódico Excelsior.

Cada hectárea de amapola puede aportar ocho kilos de goma de opio y estos se convierten en un kilo aproximadamente de heroína,  que tiene un costo en el mercado negro de hasta cuatro millones 500 mil pesos.

La Sedena ubica a Guerrero como el principal estado con cultivos de amapola del país con casi el 98 por ciento de la producción y el segundo en la siembra de marihuana. Tan sólo en 2015, el Ejército mexicano erradicó manualmente unas nueve mil hectáreas de esa planta en municipios de La Montaña y la Sierra, y de 2012 a inicios de 2016 decomisó unos 3 mil 210 kilos de goma e opio. Los principales municipios con cultivos de amapola, según la Sedena, son Leonardo Bravo (Chichihualco), Chilpancingo, Atlixtac, San Miguel Totolapan, Heliodoro Castillo (Tlacotepec) y Atoyac de Álvarez, donde precisamente se ha registrado con mayor intensidad el fenómeno de familias desplazadas por el crimen organizado. 

Foto: Proceso

Ante la magnitud de la violencia derivada del narcotráfico y las ganancias que genera la siembra de amapola, el gobernador del estado, Héctor Astudillo Flores, pretende cultivar una propuesta legal que merme los homicidios dolosos y genere ganancias lícitas a familias dedicadas a cuidar y “rayar” esa planta.

El planteamiento de Astudillo, que ha topado con pared y con la oposición del mismísimo secretario de Salud federal, José Narro Robles, consiste en despenalizar la siembra de amapola y aprovechar los beneficios medicinales de la misma para obtener ingresos. Es parte de un ambicioso mapa con rutas y alternativas para mejorar las condiciones de vida de quienes se han dedicado a comercializar la amapola y de aprovechar sus propiedades para el tratamiento de enfermedades terminales, como ocurre con la marihuana, en vías de su legalización.

La propuesta incluso ha sido saludada por la oficina para drogas de la Organización de las Naciones Unidaes (ONU).

Con una campaña de información y concientización, el gobierno de Guerrero pretende afianzar este año esa alternativa contra la violencia y en favor de la economía estatal, con miras a diversificar de forma real las fuentes de ingresos de las familias guerrerenses en las actividades primarias.

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