Inicio Opinión Consultitis, el nuevo mal nacional / Por Pedro Kuri

Consultitis, el nuevo mal nacional / Por Pedro Kuri

6 minuto leer
0
114

Los grandes transformadores de México tomaron decisiones arriesgadas, pero certeras, para labrar el camino que los situó como tal en las páginas de la historia del país.
Cada uno de ellos hizo contribuciones que en su momento dieron impulso al país en lo económico, lo social y lo político, aunque muchas de sus políticas quedaron desmoronadas o reducidas a letra muerta.
Andrés Manuel López Obrador se ha auto erigido como autor de la Cuarta Transformación del país, bajo  advertencia explícita de difuminar el establishment.
Su base de gobierno será, como lo ha machacado, la influencia del pueblo sabio e ideas reformistas con respecto a lo que actualmente representa el sistema.
Sin embargo, ninguno de los transformadores en el poder recurrió al pueblo para forjar el rumbo del país.
No se recuerda a Lázaro Cárdenas lanzando una consulta popular para decretar la expropiación petrolera, por ejemplo, y fue, sin embargo, un hito nacional.
Más de 30 millones de mexicanos eligieron a López Obrador por considerar que su capacidad política resultaba oportuna para darle otra directriz al manejo del país, en medio de la turbiedad social por la violencia y la carestía generalizada ante las políticas económicas y fiscales.
Es menester tomar en cuenta el clamor de la sociedad como mero parámetro de las acciones de gobierno para saber cómo diseñarlas y hacia dónde dirigirlas. Pero anunciar consultas ciudadanas para suplantar un plan de gobierno, con los efectos y consecuencias que conlleva, evidencia un criterio simplista con dejos de indiferencia, al amparo de la democracia.
El universo votante de la consulta del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, por ejemplo, fue de 1 millón 67 mil 859 ciudadanos. Estamos hablando, en términos reales, de una participación ínfima de la población con respecto a los 89 millones 123 mil 355 ciudadanos en lista nominal.
Si ese será el nivel de participación para tomar decisiones gubernamentales sobre proyectos y estrategias trascendentes para la vida nacional, resulta una burla para la sociedad mexicana ponerlas en manos de unos cuantos.
También es risible que el castigo a la corrupción, uno de los cánceres que ofreció erradicar, ahora sea sometido también al ánimo votante. Y es que, en días recientes, López Obrador ha confirmado que, una vez al frente del país como presidente, convocaría a una consulta para preguntarle al pueblo sabio si su administración procede o concede perdón a los ex presidentes ante casos presumibles de corrupción.
Más allá de democratizar el ejercicio gubernamental, la intención del presidente electo parece encaminarse hacia un deslinde de responsabilidad sobre definiciones fundamentales y, en consecuencia, culpar a la sociedad de las consecuencias.
En el otro extremo, la consultitis comienza a infligir nerviosismo en los mercados y el sector privado que no tomó con agrado la cancelación del millonario proyecto de la nueva terminal aérea de la Ciudad de México.
El temor sobre la nueva forma de gobierno es fundado porque, en adelante, el futuro de un país, nuestro país, dependerá  del ánimo de los potenciales votantes de las consultas.

Pedro Kuri Pheres en Facebook
@pedrokuripheres en Twitter
acapulco.ok@gmail.com

Cargue Artículos Más Relacionados
Cargue Más Por Editor
Cargue Más En Opinión
Comentarios cerrados

Mira además

Busca Añorve eliminar impuesto a gasolina para bajar su precio

PROPONE REDUCIR TRAMITES QUE FAVOREZCAN A CAMPESINOS. El Senador de la República, Manuel A…