Inicio Opinión Con el rifle desenvainado / Por Pedro Kuri Pheres

Con el rifle desenvainado / Por Pedro Kuri Pheres

5 minuto leer
0
121

La emergencia sanitaria por el Covid-19 ha mostrado dos rostros de la crisis económica: la que padecen todos los sectores productivos del país y la que capotea cómodamente la burocracia, principalmente la más alta. 

El cierre temporal o parcial de empresas desde el inicio de la pandemia implica hasta hoy reducción de salarios para la clase trabajadora o, en el peor de los casos, despidos; en cambio, las oficinas de gobierno iniciaron una suerte de “vacaciones” prolongadas y pagadas para su base laboral. 

Las secuelas económicas de las restricciones sanitarias y del confinamiento se han incrustado en el sector privado porque su funcionamiento, a diferencia del sector público, no puede detenerse sin perjudicar sus ingresos. Para una empresa, el cierre no es opción, y menos si este se decide con base en un semáforo de riesgo epidemiológico regido por criterios políticos y escaso sustento científico.

Aun así, consciente de que esta pandemia impone una dinámica distinta para evitar contagios en espacios abiertos y cerrados, la iniciativa privada no rehúsa acatar medidas preventivas imprescindibles porque una de sus normas permanentes es proteger a la clientela, en tiempos de pandemia o no. Sería irresponsable poner en riesgo la salud e integridad de quienes representan su pilar económico a cambio de un ingreso extra.

Por ello, resulta injustificada e insensible la persecución emprendida por la Dirección de Reglamentos y Espectáculos del Ayuntamiento de Acapulco contra restaurantes y bares, negocios estigmatizados como responsables del elevado número de contagios registrado en este municipio.

De forma arbitraria, la dependencia, en coordinación con otras como Protección Civil municipal, han iniciado una “cacería” empresarial que atenta contra el empleo y la economía, con intereses ajenos a la preservación de negocios asépticos ante la emergencia sanitaria, en la que emplean incluso a policías con armas de alto poder como si se tratara de una redada a criminales. 

En un contexto complejo e incierto como el que priva, es menester brindar al empresario facilidades y flexibilidad para operar bajo esta nueva normalidad que aún resulta ajena para el grueso de la población aquí y en todo el mundo, y corregir sobre la marcha aquellas medidas que resulten poco funcionales o riesgosas. 

Eso sería lo deseable, particularmente en Acapulco, pues el turismo ha sido la industria más castigada de esta pandemia por los riesgos que representa viajar.

Lo que no se tolerará es el abuso del poder, la intimidación policiaca y la aplicación de sanciones sin fundamento hacia quienes pagamos impuestos federales y locales de forma puntual, y contribuimos desde nuestras respectivas trincheras a mantener un Acapulco vivo entre la agonía actual.

Si el nuevo coronavirus no lo consigue, los actos persecutorios del gobierno de izquierda extraviada de Acapulco aniquilarán gradualmente la actividad empresarial local y en automático, consciente o inconscientemente, a las arcas municipales que dependen de los recursos generados por ese sector. 

Pedro Kuri Pheres en Facebook

@pedrokuripheres en Twitter

acapulco.ok@gmail.com

Cargue Artículos Más Relacionados
Cargue Más Por Editor
Cargue Más En Opinión
Comentarios cerrados

Mira además

Llega un ‘Rayito de Luz’ a Ciudad Renacimiento en Acapulco

Lleva el Senador Manuel Añorve acompañado del dirigente del PRI Acapulco, Sofío Ramírez el…