Dark Light
Este es sin duda el secreto peor guardado de los genios y millonarios. Te compartimos estas claves para mejorar tu capacidad cerebro o aprender nuevas habilidades.

Cuando en el año 2011 la casa del magnate Richard Branson en la Isla Necker, cerca de Puerto Rico, sufrió un devastador incendio que terminó por consumirla por completo, el billonario rebelde tenía claras sus prioridades. Tras asegurarse de que toda su familia estuviera a salvo, regresó a sus habitaciones para tratar de salvar su segundo bien más preciado: un repositorio invaluable de sus ideas, ocurrencias y visiones del futuro; un tesoro que había alimentado y cuidado desde hace décadas, y al que él mismo reconoce como fuente de muchas de sus riquezas: su caja de cuadernillos de notas.

En su libro Losing My Virginity (uno de varios publicados por el fundador de Virgin Airways y otras 150 empresas), Richard responde a muchas de las preguntas sobre su vida y sus éxitos. Allí explica cómo, a lo largo de sus miles de viajes, juntas y encuentros, hay algo que nunca falta en su bolsillo, incluso más importante que su cartera o su teléfono: su fiel cuaderno de notas.

Proceso creativo y toma de notas

En su libro Where good ideas come from (De dónde vienen las buenas ideas), Steven Johnson explora los entornos históricos y culturales que dan vida a las buenas ideas, notando que los grandes cambios en la ciencia, la política o el arte suelen organizarse en torno a un lugar y tiempo específicos. Por ejemplo: el renacimiento en Italia, la Revolución en Francia o el siglo XXI en Silicon Valley. En estos lugares, las ideas fluyen rápido y las conversaciones se autoalimentan en un círculo virtuoso de emprendimiento y creatividad.

Sin embargo, esto no es suficiente en el ámbito individual. No todos los italianos que vivieron en el siglo dieciséis eran genios, ni eran parte del espíritu de su época, sino sólo aquellos que podían pescar las ideas del torrente disponible y ponerlas en papel. Algunos de los genios más renombrados -como Leonardo Da Vinci– eran obsesivos tomadores de notas, y sus cuadernos nos abren una ventana a su mente, su corazón y al impresionante banquete social de su propia era.

Johnson afirma que nunca sale sin su cuaderno de notas: en su caso particular, una app especial en su teléfono que le permite organizar sus apuntes, fotografías y recortes dentro de una biblioteca personal.

Inteligencia: expandiendo el disco duro

Contar con un cuaderno de notas siempre a la mano nos permite duplicar nuestra capacidad cerebral.

“Es como tener un disco duro extra” dice Frans Johansson, autor de El Efecto Medici, un libro sobre la manera en que las innovaciones nacen y se desarrollan. En el cuaderno podemos escribir inmediatamente las cosas que se nos van ocurriendo, palabras, conceptos, flechas, conectores, dibujos y preguntas pendientes. Todo esto va generando mapas mentales que son la materia prima de las conexiones inesperadas: es decir, de la innovación.

Nuestra capacidad de atención y nuestra memoria son muy limitadas. ¿Cuántas veces has dicho “seguro me acuerdo de esto mañana”, y al día siguiente, a pesar de nuestros mejores esfuerzos, eres incapaz de recordar la contraseña de tu nuevo correo o el nombre de una persona? Una libreta de notas a la mano es una herramienta invaluable para guardar y ordenar cosas pequeñas y cosas grandes. Y cosas pequeñas… que después se convierten en grandes.

Tu libreta de notas es un saco de semillas. Muchas de ellas morirán en el papel, pero otras más crecerán hasta convertirse en arbustos y árboles que harán nuevos bosques.

Anatomía del momento creativo

Una de las más grandes autoridades en procesos de inteligencia emocional y creativa es, sin duda, Daniel Goleman, en cuya reciente obra El espíritu creativo, dibuja lo que él llama “anatomía del momento creativo”, es decir, la manera en que las personas alcanzan momentos de claridad que reconocemos como creatividad.

Según Goleman, la categorización dicotómica (personas creativas/personas no creativas) es falsa y dañina, pues la creatividad es un músculo que se puede desarrollar, y que todos podemos aprender a fortalecer. El momento creativo de Goleman tiene seis pasos:

Imagen: Francisco García Pimentel

Este espectacular concepto bien merece un estudio más profundo. Por ahora, obtendremos dos conclusiones más inmediatas.

  • Primera: El momento creativo nace de una pregunta, un problema o el impulso de la curiosidad, imprescindibles para cualquier innovación o producto creativo. El primer paso para atacar este problema es la “exploración y recolección”. Dependiendo del contexto, esto puede tener forma de un laboratorio científico o de una biblioteca; pero las más de las veces, su común denominador es una humilde libreta de notas. Las ideas que no se ponen en papel (aunque no parezcan definitivas), pronto se pierden en el alud de nuestra mala memoria.
  • Segunda: Las personas creativas no son, necesariamente, más inteligentes en términos de IQ, sino que cumplen dos características: Una, que pueden conectar ideas que no pertenecen a la misma categoría superficial; es decir, piensan fuera de la caja y ven conexiones donde otros observan solo caos. Branson asegura que un cuaderno de notas es la mejor forma de permitir que estas conexiones aparezcan “como por arte de magia”. La segunda característica es ésta: los creativos superan el momento de frustración y permiten que la idea “se incube” o se “fermente” en su subconsciente mientras hacen otras cosas.

Así que, siguiendo a Goleman, escucha: ¿Quieres ser más creativo e innovador? Haz estas dos cosas: ten siempre una libreta de notas a la mano y empuja a través del momento de frustración. Encontrarás tesoros en donde menos lo esperas.

¿Otro cerebro por menos de 3 dólares (60 pesos)?

No tienes nada que perder. Ve a la papelería más cercana y cómprate una libreta que puedas cargar contigo a todas partes. Carga también la pluma que te robaste del último hotel al que fuiste. Y empieza a usarla. Bill Gates, fundador de Microsoft y nerd millonario, es otra persona que toma notas en todos lados y todo el tiempo: el inventor de Word prefiere, sobre todo lo demás, su libretita de papel.

Tomar notas es, primero, un hábito y después, un arte. Poco a poco te irás acostumbrando a tener junto a tu cama, o en el auto, o en el bolsillo de tu camisa, una manera segura de recordar encuentros fortuitos, pendientes e ideas revolucionarias. No te preocupes porque sean apuntes “bonitos” (no todas tus libretas se parecerán a las de Indiana Jones), ni porque tengan mucho sentido. Tampoco tienes que comprar libretas caras o de diseño (aunque hay algunas sensacionales). Simplemente dale a tu cerebro un cuarto extra: te lo va a agradecer.

Guarda tus libretas. No las tires. Muchas ideas no llevarán a ninguna parte, pero muchas otras empezarán a conectarse y fermentar en maneras que no te puedes imaginar. Por supuesto, hay muchas otras maneras de mejorar tu capacidad cerebral o aprender nuevas habilidades, pero tomar notas es una de las maneras más inmediatas, sencillas, económicas y efectivas para convertirte en un verdadero original.

De: SoyEmprendedor

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