Grupo Gayosso, junto a un grupo de especialistas en tanatología de su programa Tiempo y Vida, realizaron la Guía del Duelo que, a través de cápsulas informativas, se desarrollan los temas y aspectos más relevantes sobre la pérdida de un ser querido y que se replican en las diferentes plataformas digitales.

Los adultos mayores enfrentan una gran variedad de pérdidas, desde el fin de la etapa laboral o la disminución notable de actividades, también se pueden ver modificado sus roles dentro dentro del sistema familiar; igualmente sus amigos, o ellos mismos, aunado a que familiares o pareja inician procesos de deterioro en la salud e incluso se enfrentan a la muerte;  y cuando tienen que transitar por un proceso de duelo ante la pérdida de un ser querido durante la vejez (esta siempre es una experiencia impactante que produce un cambio irreversible en la vida del doliente) puede conviertirse en un proceso más tortuoso si no cuenta con el apoyo o la contención necesaria para elaborar el duelo de una manera más adaptativa y sana.
Durante esta fase de la vida, el adulto mayor trata de conciliar, desde sus recursos personales, con su propia muerte, al igual que, con la de sus familiares y amigos que envejecen inevitablemente. Con esta pérdida, puede percibir su estabilidad emocional como frágil o debilitada, su vida cotidiana cambia intempestivamente, sus acompañantes en actividades recreativas ya no están, ahora tiene que adaptarse a comer, dormir y vivir solo, extrañará con quien compartir sus anécdotas familiares como lo solía hacer; sin embargo, un cambio más profundo y complejo se gesta en su interior.
“El apego y el tipo de pérdida pueden afectar el proceso de duelo del adulto mayor, durante esta etapa de la vida es más frecuente encontrar personas que son incapaces de resolver la pérdida tanto de independencia como los problemas de salud, aunado a otras pérdidas, pueden incrementar o exacerbar este dolor. Como sociedad no debemos olvidarnos de las necesidades especiales de los ancianos dolientes. Su proceso de duelo suele caracterizarse por sentimientos de aislamiento, desolación, preocupación por su propia salud, angustia frente a problemas financieros y decisiones cotidianas, así como miedo sobre el futuro, además de la posibilidad de intentar mantener su independencia con mayor conciencia de su propia mortalidad”, comentó Anahí Polo, coordinadora del programa de Tanatología en Grupo Gayosso.
Por esto, el apoyo emocional que pueda recibir el adulto mayor de la familia será fundamental para elaborar un proceso de duelo saludable y ayudar a que el doliente pueda transitar por la pérdida en un espacio en el que no se devalúe o minimice su dolor por la muerte, para que al verbalizarlo, pueda recorrer su camino de duelo de una manera sana que le permita procesar el suceso. La red de apoyo le proporcionará un espacio adecuado para aceptar la ausencia del ser querido, modificando las emociones encontradas y confusas que puedan angustiar al adulto mayor mientras encuentra nuevamente un sentido diferente a su vida a pesar de esta ausencia; es decir, resignificar el dolor.  Algunas sugerencias para lograrlo son:

  1. Contención Emocional. Hay que ser compasivo y bondadoso con el adulto mayor, ser comprensivo y escucharlo cada vez que lo necesite sin minimizar su dolor . Permitirle hablar de quien murió, nombrar a la persona fallecida, expresar las inquietudes personales respecto a la nueva vida sin el ser querido; así como pensar en el pasado y el presente, le permite adaptarse a la realidad de la muerte.
  2. Ayudarlo. Uno de los desafíos más difíciles que afrontará el anciano en duelo será asumir la cotidianeidad de su casa, sobre todo cuando ha perdido a su compañera/o de toda la vida. Probablemente, cada tarea doméstica parece convertirse en obstáculo difícil de superar. Es importante brindarle ayuda en las tareas prácticas cotidianas. Por vergüenza o temor a una negativa, el doliente no pedirá ayuda para la comida, ir al médico o realizar labores domésticas. Sin embargo, en momentos donde el duelo significa una pesada carga de estrés; es importante invitarlo a dar un paseo, compartir los alimentos, una charla, etc. La soledad se vuelve especialmente intensa en esta etapa de la vida.
  3. Actividad Física. La actividad física le ayudará a mejorar los aspectos emocionales que origina el duelo disminuyendo los síntomas de la depresión. Si tu ser querido posee problemas físicos que le impidan hacer ejercicios, estimúlalo para que participe en actividades artísticas en las que puede identificar y expresar sus emociones más íntimas.
  4. Ayuda Profesional. Si el sistema de apoyo familiar no es suficiente, la ayuda profesional puede brindar un espacio en donde expresar sus emociones, pensamientos y temores sin miedo a ser juzgado.
Si bien P. Más aún cuando se trata de personas de la tercer edad que han sufrido la pérdida de un ser querido,  por lo que la tristeza y la depresión son una parte integral del dolor, se trata de una reacción de duelo normal frente a esta muerte. El duelo comparte varios síntomas con la depresión clínica tales como, la tristeza, el insomnio y la falta de apetito.
Cuando esta tristeza profunda persiste más allá de lo esperado podría ser una señal de que se ha desencadenado un episodio depresivo. En este sentido, la ansiedad respecto al proceso de envejecimiento, los retos físicos y emocionales que conlleva la edad; así como los sentimientos de soledad, pueden hacer que el dolor y la depresión en los ancianos sea difícil de distinguir con claridad. El diagnóstico se puede dificultar por el uso de medicamentos que enmascaran o crean síntomas similares, incluso estos indicios se pueden ocultar por vergüenza a la estigmatización social. En este sentido, la depresión en en este sector de la población se caracterízase caracteriza por los siguientes signos:
  • Sentimientos profundos de desesperanza y de vacío respecto al futuro.
  • Hablar o fantasear respecto a un posible suicidio por creer que estaría mejor muerto o bien que debería haber muerto con la persona fallecida.
  • Irritabilidad y ansiedad, especialmente vinculadas al proceso natural de envejecimiento.
  • Problemas de memoria o concentración acompañados de aislamiento social y desinterés por actividades que antes solía disfrutar.
  • Exacerbación e incremento de dolencias y malestares físicas.
  • Cambios significativos en los hábitos de sueño, trastornos alimentarios y falta de energía.

Un diagnóstico adecuado será primordial para brindar el tratamiento médico y psicológico necesario.

Tiempo y Vida es un programa de Grupo Gayosso que inició en 2015 y que por medio de la Psico-Educación y la Tanatología preventiva, ofrece espacios gratuitos en donde se logren trabajar aspectos y procesos de duelo, desarrollando así herramientas internas que ayudarán a sobreponerse ante la pérdida de un ser querido y vivir en plenitud, ahora realizan también Cápsulas informativas en donde se transmiten episodios de la Guía del Duelo de Gayosso los miércoles a las 19:00 hrs, a través de varias plataformas: Facebook, YouTube, Instagram y Spotify.

Para conocer la información completa de los talleres, por favor consultar: https://www.gayosso.com/talleres-de-tanatologia/ y los invitamos a seguir las transmisiones vía streaming los jueves a las 19:00 hrs, desde la página de Gayosso en Facebook, el material también se encuentra disponible en YouTube y Spotify.

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