Dark Light

Washington, D.C.- Durante las ocho horas posteriores al ataque de las Torres Gemelas del World Trade Center, que sorprendieron al mandatario norteamericano George W. Bush en un salón de clases en Florida, tanto él como miembros claves de su equipo y 5 periodistas se refugiaron en el lugar más seguro de los Estados Unidos: un avión Boeing 747, que en ese momento fue el único avión que pudo volar en el espacio aéreo norteamericano.

Luego de contactar a las autoridades neoyorquinas en los minutos posteriores a los ataques, los encargados de la seguridad de Bush hijo decidieron que el lugar más seguro para el presidente, en esos momentos de incertidumbre, era el Air Force One, mismo que surcaría durante las próximas ocho horas el cielo estadounidense.

De acuerdo a la historia oral del suceso publicada por el portal Politico.com, durante el curso del vuelo se tomaron decisiones fundamentales que siguen repercutiendo hasta nuestros días, aún después de las fallidas invasiones del Irak y Afganistán, las muertes de Saddam Hussein y Osama bin Laden, el surgimiento del grupo extremista “Estado Islámico” y la malograda “Primavera Árabe”.

Mientras tanto, en la tierra, los “no elegidos” para volar a salvo en el cielo norteamericano, entre los que se encontraban varios congresistas y el entonces Vicepresidente Dick Cheney, batallaban para comunicarse con la aeronave presidencial en medio de la crisis.

Tras ocho horas de permanecer en su escondite aéreo, Bush y la aeronave se dirigieron a la Base Andrews, propiedad de la Fuerza Aérea, en donde el Air Force One tocó tierra. Poco tiempo después, Bush dio su primer mensaje a la nación posterior a los ataques.

El resto de lo sucedido en el mundo y en Estados Unidos, quince años después, ya es parte de la historia.

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