Hace cuatro años el entonces candidato Héctor Astudillo Flores –ante una realidad social muy distinta a la hoy- ofrecía en su propuesta eje de campaña, que incluso abanderaba el nombre de la coalición de partidos políticos que lo respaldaba, el grito era el de miles de guerrerenses; Orden y Paz.

En mayo de 2015, vivíamos en otro Guerrero, el de la sangrante herida de Iguala, el de los constantes bloqueos en la Autopista del Sol, y las principales avenidas de Acapulco y Chilpancingo, vivíamos en la nota nacional por casos de corrupción.

En este escenario de convulsión el crimen organizado aprovechaba el espacio vacío de autoridad para crecer y afianzar territorios.

En ese año e inmersos en un clima electoral, los vientos de esperanza no refrescaban la fe de seguridad de los ciudadanos, era muy aventurado que un político en campaña ofreciera, Paz.

Según el análisis Índice de Paz México 2015 del Instituto para la Economía y la Paz, la alta tasa de homicidios y el nivel de impunidad, colocaron a Guerrero como el estado más violento de México, por encima de Morelos, Sinaloa y Michoacán.

La vocera de la organización, Patricia de Obeso, dijo que Guerrero era «Tierra propicia para más homicidios, porque saben que no se van a castigar».

De Obeso tenía razón en su dicho de 2015 «a Guerrero solo se le puede comparar con sí mismo«.

Cuatro años después ya con Héctor Astudillo como gobernador, se observan los resultados de la estrategia de politica social en el rescate y recuperación de espacios públicos como parques y playas, la construcción, rehabilitación y remodelación de dos mil 400 escuelas de todos los niveles y un coordinado trabajo de inteligencia entre los tres ordenes de gobierno, y sí, podemos comparar al Guerrero de 2019 con el propio de 2015.

De acuerdo a los datos en el informe del secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, se confirmó a nivel nacional la reducción de homicidios dolosos en Guerrero de un 44%.

No son tiempos de redoblar tambores, pero sí de reconocer el trabajo de tiempo completo de un político y gobernante profesional.

No son tiempos de fanfarrias, pero sí de aplaudir que tenemos un estado sin bloqueos que afecten el turismo y la economía, sin desapariciones de estudiantes, aun doliendo la falta de 43.

En mayo de 2015, un hombre con firmeza y valentía ofreció Orden, y hoy lo sentimos, ofreció esperanza, y hoy los datos del propio gobierno de López Obrador confirman que se va en la ruta correcta para la Paz.

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