Jan Martínez Ahrens, corresponsal del diario español El País en México, Centroamérica y el Caribe, escribió una columna para el rotativo europeo, en la que afirma que, en Acapulco, Guerrero, “no hay límites para los criminales” y la ciudad es “un juguete en manos” de los jefes del narcotráfico.
“No hay límites. Enclavada en Guerrero, el Estado más violento de México, la ciudad es un juguete en manos de los capos. De poco sirven las patrullas militares y los refuerzos policiales. En lo que va de año han sido asesinadas más de 225 personas, 38 de ellas en Semana Santa”, escribió el ex sub director del periódico español.
“Comerciantes, taxistas y lancheros, lo mismo da, viven ahora bajo extorsión. A los maestros se les asalta en las escuelas, y en las playas se mata desde motos acuáticas. La Asociación de Comerciantes de la Costera, harta de ver la muerte como cliente, ha sorprendido al país con una terrible petición: que el Gobierno les condone los impuestos para poder pagar la cuota al crimen organizado”, señaló el periodista.
“El ruego incluye una delicada mención a los delincuentes para evitar que más de una banda extorsione al mismo local: ‘Tenemos un doble Gobierno y este es un llamado respetuoso a ambos. Al Ejecutivo, porque sabe lo que estamos viviendo. Y a la delincuencia organizada, porque también son seres humanos y les pedimos que se pongan de acuerdo sobre quién y dónde van a gobernar’”, dijo Martínez Ahrens.
“Tiempos azules para Acapulco. Gary Cooper, Johnny Weissmüller, Elizabeth Taylor, Richard Widmark e incluso la babilónica Ava Gardner se dejaban querer por su cálida arena. Esos fueron los años áureos. Un esplendor que medio siglo después es puro recuerdo. Las noches de ginebra y lujuria huyeron en busca de otras playas; las mansiones y hoteles de la época vinieron a menos, y Acapulco, en blanco y negro, dejó de ser el refugio salvaje de Hollywood para convertirse en una urbe acosada por las sombras”, dice el periodista español en su columna publicada en El País.