Para Enock Rodríguez la disciplina lo es todo. Nada puede avanzar, en particular los sueños y el crecimiento personal, si se deja de lado la constancia.

Enock siempre supo que su historia se tejería en el camino de las artes, y fue así como terminó estudiando música en la Universidad de Veracruz, de donde es originario, aunque tiene ya 20 años radicando en el puerto de Acapulco.

El camino que ha seguido, relató a Síntesis, ha sido largo pero lo llevó a formar parte de la Orquesta Filarmónica de Acapulco, reconocida en todo el país.

Es violenchista, y eligió ese instrumento porque no es nada común, aunque confiesa que cuando inició sus estudios en música no sabía que instrumento tocar.

“Yo no sabía ni qué instrumento tocar, pero vi el violonchelo y dije “tú instrumento que no eres ni tan grande ni tan pequeño, tú que no eres tan común””, explicó.

Desde pequeño, Enock buscó estar presente en todo festival escolar; bailar o declamar poesía, no importaba, el objetivo siempre fue estar en el escenario, en donde su alma se siente plena.

Su tía, su guía

Enock cuenta que la primer persona que identificó su talento por las artes y motivó a seguir ese camino fue una de sus tías.

“Una tía me dijo: te dediques a lo que te dediques estudia música como alternativa. Y  bueno, terminé estudiando solo música, ya no iba a estudiar nada más”, confesó.

Fue así que ingresó a la Universidad de Veracruz para estudiar música de forma profesional.

A lo largo de su vida comprobó que el talento no es por si sólo sinónimo de éxito, se requiere disciplina, constancia y compromiso, aún y por encima de cualquier circunstancia que se interponga a lo largo de la vida.

“Britney (Spearse) es muy famosa, y tal vez no canta pero todo ese show que monta con grandes coreografías, ese cuerpazo, son parte de una disciplina, ella debe someterse a muchas horas de ejercicio para lograr toda esa condición física”.

“Pasan muchas cosas, tienes una ruptura amorosa, se te muere tu perro y como la misma Britney cuando tuvo su tropiezo con las drogas que subió de peso, se rapó y la pasó mal, pero se levantó y volvió a seguir su camino”, explicó.

De hecho, asegura que en la vida diaria no es distinto, pues aún y en los momentos en los que el cuerpo, mente y alma no  responde no se permite tirar a la flojera, la disciplina es el motor para contrarrestar toda emoción negativa: “eso es lo que te lleva al alcanzar tus metas”.

Aún así, Enock aceptó que es difícil no dejarse llevar por la corriente, pues el bombardeo de comentarios prejuiciosos siempre hacen ruido.

“Yo en Iguala estuve dando clases un rato, y llegué a un punto en el que dije ya, ya no quiero nada, me quiero regresar, ya no quiero hacer más música, porque escuchaba que la violencia, que me iba a morir de hambre en esto, hasta que un día fui a un concierto y me sentí tan bien que dije ya recordé por qué me dedico a esto”, narró.

La música necesita ser revalorada

Tras los momentos de frustración que ha tenido, Enock pide que la música está carente de ser revalorada, porque logra la unificación, más allá de clases sociales, género o condición social, las melodías provocan unidad en una sociedad dividida.

“Hay quienes dicen que entre más corriente más ambiente (…) Pero también los de alcurnia y que (dicen) una tal pieza debe tener ciertas características”, dijo.

El violenchista consideró que la música debe tener el mismo valor monetario que cualquier otro oficio, pues todo aquel que se dedica a alguna actividad cobra por un servicio y capacidad.

Por eso urge romper con el estigma de que dedicarse a la música es sinónimo de morir de hambre.

De ese modo, dijo, se motivaría a muchos jóvenes, que tienen talento y pasión por la música, puedan dedicarse a ello.

“Los youtubers dicen: a ver cabrón yo hago videos págame, ¿por qué nosotros no? Si las personas entendieran el trabajo que implica. Yo podría reunir a unos 50 amigos y decirles voy a tocar en tal parte o subir un video tocando, si te gusta deposítame 10 pesos en mi cuenta”, manifestó.

Lo que empezó por diversión terminó en un proyecto

El veracruzano explicó que recientemente tuvo la visita de un amigo al que le gusta hacer un video con cada músico que conoce, este le propuso que lo hicieran al aire libre, así que decidieron emprender su camino hacia la zona arqueológica de Palma Sola.

El video fue de gran impacto. Logró más de 35 mil visitas con comentarios positivos, pues la mezcla entre música y el escenario de un paisaje natural le dan una visión fresca.

“Ahora lo que queremos es llevar a la orquesta y tener un concierto por allá, la idea es ir al poblado de Santa Barbara”, dijo.

Para Enock el reto no es el traslado de instrumentos y música, sino la consideración de los lugareños de ese poblado, pues tienen un gran sentido de pertenencia y su intención no es invadirlos.

“Pero yo creo que con respeto y hablando con ellos, podremos lograr algo que les guste y que disfruten”, aseveró.

Enock Rodríguez llegó a la Orquesta Filarmónica de Acapulco desde hace 20 años, por eso ya se considera mitad acapulqueño y mitad veracruzano.

“Yo llegué porque me enteré que el maestro (director del organismo) Eduardo Álvarez, estaba buscando músicos para la orquesta, hice audición. Yo creo que le gustó mi trabajo y me dijo que me quedará, la idea era quedarme un año y ya llevo 20”.

Por: Gabriela Fernández

 

 

 

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