¿Cómo repensar la ciudad bajo las condiciones que vivimos en la actualidad y que viviremos tras la pandemia por COVID-19, en plena crisis climática?, ¿cuáles serán las nuevas tendencias en temas de desarrollo urbano y movilidad, en consecuencia? Estas son las preguntas que actualmente urbanistas, planeadores, epidemiólogos, sociólogos, académicos, expertos y gobernantes se hacen día a día y que algunos queremos prospectar. Responderlas construirá el futuro del nuevo marco para las políticas públicas, las regulaciones y la gobernanza que tendremos que construir, las cuales nos permitirán comenzar a vislumbrar los lineamientos de las ciudades del futuro.

La pandemia que enfrentamos implica múltiples retos, especialmente en el espacio urbano, donde la carencia de espacio es el común denominador de las ciudades densas, con millones de viajes y movimientos. Algunas de las ciudades mexicanas están en esa categoría, especialmente aquellas ubicadas en zonas metropolitanas. Es por ello que hoy, ante esta nueva realidad donde la salud pública y los controles epidemiológicos son fundamentales para la dinámica urbana, nos encontramos todos en la búsqueda y gestión de esos metros de más, para seguir con nuestras actividades.

Este no es un tema nuevo en la historia urbana, pues las ciudades se han ido adaptando a lineamientos de salubridad e higiene, de espacio y densificación, y estas directrices que han dejado huella en su estructura; sin embargo, es la primera vez que, como raza humana habitante de las ciudades, además de una crisis climática enfrentamos la pandemia. Hablar sobre cómo vislumbramos ese futuro nos lleva a pensar en estrategias y tendencias que en este momento se están ejecutando en todo el mundo. A continuación, un listado de las mejores prácticas que se han esparcido como pólvora:

1. Lanzar ciclovías emergentes y si es posible hacerlas permanentes

Si bien cada vez son más las ciudades que implementan ciclovías emergentes, aún son pocas las que han establecido estos espacios como permanentes; por ahora los ejemplos son París y Boston. En el caso mexicano, la ciclovía en la avenida Insurgentes en la Ciudad de México es un gran ejemplo, pues corre paralela a un corredor de transporte de alta demanda como el Metrobús y cuenta con marcados orígenes y destinos. Se vuelve un referente sobre todo por los resultados obtenidos, con un crecimiento de 2.3 veces en la demanda de ciclistas, desaturación del transporte y, por ende, reducción de contagios.

2. Gestionar el uso del automóvil

De acuerdo con especialistas como Carlos F. Lahoz, ante la aversión al contagio los habitantes de las ciudades optarán por usar sus autos. El problema son sus efectos secundarios como la congestión, la contaminación y las muertes por la inseguridad vial, incuantificables. Serían muy útiles algunas acciones como pago de impuestos y tenencias, parquímetros y polígonos de cargo por congestión; en fin, estrategias para dificultar el uso del auto, como detalla el Instituto de Políticas para el Transporte y Desarrollo México (ITDP). Los gobiernos desempeñarán un papel fundamental en ello, y tomar acciones que activen otras alternativas será clave.

3. Fomentar el comercio local y reducir la construcción de centros comerciales cerrados

Necesitamos rescatar espacios al aire libre que además se encarguen de detonar economías más dispersas y no tan concentradas en el territorio, como los malls; necesitamos que el comercio local y las plantas bajas se activen, abrir calles peatonales o de acceso controlado a los automóviles, llenar la ciudad de árboles y jardines infiltrantes. Con estas acciones brindamos más seguridad a nuestras colonias al mantener los ojos en la calle; generamos espacios más verdes que contengan el ruido, aumenten la calidad del aire y capten el agua y, por otro lado, reducimos un poco la brecha de la desigualdad al permitir el acceso a más fuentes de empleo cercanas para todos.

4. Garantizar que todas las viviendas cuenten con espacio verde al aire libre

>Establecer en los reglamentos de construcción que cada unidad dedicada a la vivienda cuente con al menos 15% de espacio verde al aire libre, por medio de patios, jardines, balcones y terrazas.

5. Incrementar la capacidad del transporte público y sanitizar sus unidades

El transporte necesita más espacio entre usuarios y construir protocolos de sanitización, no podemos seguir con diseños basados en ocho personas por m2 —al parecer el estándar tendrá que ser de dos por m2— y hay mucho que revisar sobre el modelo de negocio, los subsidios y las tarifas. Es necesario que la banca multilateral, los gobiernos y la iniciativa privada vean de qué manera brindan mayor presupuesto para el transporte público y prioricen la infraestructura para éste, dejando de lado el transporte privado. Por cierto, los BRT (autobuses de tránsito rápido, por sus siglas en inglés) necesitan hoy carriles de rebase, así como de más infraestructura para incrementar su capacidad.

6. Dejar de satanizar al transporte público

2020 es el año en el que ha quedado claro que si era difícil hacer del transporte un negocio atractivo, con la pandemia es imposible, pues al ser una actividad de alto contacto ha sido satanizado por los ciudadanos. Hay lugares de gran concurrencia que no han sido tan despreciados, como los aeropuertos o los centros comerciales, por lo que es momento de combatir con argumentos el grado de eficiencia y sustentabilidad que brinda el transporte a las ciudades; el cabildeo “cochista” no puede seguir oscureciendo la sustentabilidad de nuestras urbes.

7. Horarios escalonados para reducir la saturación del transporte público en horas pico

Una gran tarea, sobre todo para nuestros gobernantes, es lograr que las empresas establezcan horarios escalonados a sus empleados que permitan desaturar al transporte público y eviten que todos busquen trasladarse en un mismo horario, acción que también hemos implementado en la Ciudad de México con muy buenos resultados.

8. Fomentar el teletrabajo

Esto sigue una de la máximas de la movilidad: “El mejor viaje es el que no se hace”, pues implica mejor productividad, ahorros en el transporte, mejoras en la alimentación y menor gasto en oficinas, no hay duda. Durante esta pandemia, hemos demostrado que estamos listos para este salto cuántico. Según datos de especialistas, hasta 30% de la población en la economía formal del país está teletrabajando.

9. Incrementar los centros de logística para la distribución de mercancías

La digitalización del consumo de manera virtual va a requerir espacios aún más grandes para el almacenamiento y la distribución de bienes; en el caso de las ciudades mexicanas, es tiempo de construir un buen sistema de logística de carga. En temas de crisis climática también es necesario descarbonizar este sector con movilidad no motorizada o eléctrica. Los remolques de carga en bicicletas híbridas, como en Gotemburgo, pueden ser una buena apuesta para las zonas más densas de nuestras ciudades.

10. Generar una cultura hacia un urbanismo regenerativo

Es importante modificar el plan de estudios desde la educación básica para incluir una materia focalizada en urbanismo y educación cívica: aprender a andar en bicicleta y en automóvil, comprender que la ciudad es de todos y compartir su espacio, reducir la cantidad de ruido que generamos, recuperar nuestros cuerpos de agua, parques y jardines, entre las acciones más simples. Necesitamos estudiar los reglamentos de tránsito, comprender cómo funciona el proceso de planeación y a qué se dedican los presupuestos: tener una participación más activa en la toma de decisiones y en el futuro de nuestras ciudades.

Esta lista de acciones no busca ser exhaustiva, pero sí señalar aquellas que ofrecen mejores resultados y que necesitaremos en esta “nueva normalidad”. Esta es una nueva oportunidad para reconstruirnos, pues debemos recordar que con el cambio climático pueden venir peores escenarios; aún estamos a tiempo, regeneremos nuestras ciudades y nuestra expectativa de futuro.

Karina Licea

Karina Licea es urbanista con experiencia en planeación, políticas públicas y diseño urbano. En 2007, con un equipo multidisciplinario obtuvo el primer premio en el Urban and Design Workshops en la Universidad Cergy Pontoise, Francia. Ha colaborado para ITDP México y es consultora de proyectos como DezbaNetlift y Nomad.

Tomado de El Centro para el Futuro de las Ciudades © 2020 Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores De Monterrey, México.

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